Fotos Cortesía: Andrés Jurado y Daniel Reyes
En un momento en que gran parte del teatro sigue sosteniendo el conflicto desde la palabra, Fiesta de compromiso, la nueva obra de Clemente Vega, apuesta por un lenguaje distinto: el cuerpo como detonador emocional. A través de acciones coreografiadas y una expresividad profundamente física, la puesta en escena reúne a un elenco que explora las tensiones familiares, el deseo y las contradicciones humanas desde el movimiento y la presencia escénica. En conversación con Mónica Bejarano y Alberto Quijano, el proceso creativo de la obra se revela como una experiencia de descubrimiento constante, donde cada gesto termina comunicando más que cualquier diálogo.
Dan Ureña – ¿Cómo fue su primer acercamiento al universo de la obra y desde dónde la empezaron a construir?
Mónica Bejarano – No es una obra que esté escrita que la hayamos leído, fuimos convocados, el director nos dio una playlist para irla escuchando y él ha ido montando ciertas coreografías y así hemos ido descubriendo la obra.
Alberto Quijano – Siento que fue muy interesante ir un poquito a ciegas, solo teníamos el título de Fiesta de Compromiso, como que es muy clara la premisa sobre a qué vamos, pero las historias o los matices de quienes son los personajes, pues, no estaban claros y se siguen construyendo.
De hecho, la dramaturgia que hay es a partir de improvisaciones que tuvimos y fue una improvisación de, bueno, empecemos a escribir y luego Clemente (Clemente Vega, director) tomó parte de ese material para construir una dramaturgia más sólida, pero sí, ha sido un proceso no muy convencional, pero muy interesante.


Dan Ureña – Eso es lo que llama más la atención de esta nueva puesta en escena y me preguntaba, en un montaje sin diálogos ¿qué se vuelve el punto de partida? ¿La emoción? ¿El movimiento? ¿La relación con todo el cast?
Mónica Bejarano – La acción misma, hay ciertas indicaciones muy concretas del director y dramaturgo, a partir de ahí de la repetición y de que él nos explica el contexto, se ha ido generando nosotros como intérpretes una manera de comprender; pero ahora que lo preguntas, me parece muy interesante porque no estaría mal que la mayoría del teatro partiera de la acción y no de la palabra que normalmente pasa.
Alberto Quijano – Pues me encanta eso que dice Moni, al final la palabra actuar viene de acción, entonces es muy bello que estemos teniendo un punto de partida desde la acción y siento que también, es interesante que somos un elenco que por primera vez trabajamos juntos, entonces es padre ver como cada quien está abordando esto, o sea, hay alguien que desde el gesto, el cotidiano, hay alguien que sigue por la música, cada quien tendrá su manera de acceder a cómo compone esta obra.
Dan Ureña – ¿Hubo algún momento donde sentiste que todo ya había empezado a encajar?
Mónica Bejarano – Siempre ha habido una muy buena relación entre todo el equipo, pero yo creo que más o menos a partir de esta semana, todo se ha ido comprendiendo en general, no sé si sólo me pasé a mí o a Beto también, pero ya estamos conociendo el final, cada vez que lo vamos haciendo y también de observar de repente un poco a los demás vamos comprendiendo este universo muy particular que está sucediéndose; pero bueno, es reciente para mí como de esta semana que ya todo va cuajando.
Dan Ureña – Alberto, tu personaje atraviesa por un proceso interno de ciertas dudas que es bastante significativo ¿cómo te has acercado a esta dimensión más íntima del personaje desde la corporalidad y no desde el diálogo?
Alberto Quijano – Siento que los espacios de intimidad, o sea, no sólo los míos, siento que los de todos porque casi todo el tiempo estamos en escena, es muy bello que estás haciendo tu propio juego de tu personaje, pero al mismo tiempo estás siendo muy observador de los demás, entonces es muy bonito ver de pronto como tu personaje está haciendo esa acción que revela mucho de ese personaje o hay cosas no dichas, por ejemplo, desde la dirección y que siempre pasa que entre los actores o los personajes se empiezan a construir ciertos puentes y eso genera intimidades, tú construyes al otro personaje y el otro personaje te empieza a construir a ti, entonces, yo creo que para mi el acercamiento a la intimidad y la revelación del novio con respecto a su autodescubrimiento tiene que ver tiene que ver con como lo perciben los demás y cómo él percibe a los demás al final él es un invitado a la fiesta.

Dan Ureña – Mónica, cuando desaparece la palabra ¿qué tipo de precisión exige el cuerpo?
Mónica Bejarano – No sé qué tipo podría decir, pero sí sé que gran cantidad. Me está dando la impresión que es más clara, aunque si fuera dialogada, es mucho más preciso todo.
Dan Ureña – Alberto, dirías que este lenguaje abre nuevas formas de conectar con el espectador.
Alberto Quijano – Sí, definitivamente; no es algo nuevo la idea de explorar el teatro y la danza o el teatro físico, son lenguajes que ya llevan un rato en la escena, pero sí puedo creer que para el Foro Shakespeare para todos nosotres como actuantes incluso para Clemente y el público que tiene Nostalgia Teatro sí es algo nuevo y la manera en la que se está abordando y las personas que estamos involucradas, creo que en ese sentido sí es muy innovador, como renovar un tema muy común para todos.

Dan Ureña – La obra gira en torno a una celebración familiar ¿qué les interesa explorar de esos momentos donde todo parece importante?
Mónica Bejarano – Todo esto siendo coreografiado, está partiendo de una forma muy concreta y yo diría que por lo menos a mí me interesa explorar el fondo, todo el tiempo hay que hacer una conexión porque las instrucciones de Clemente son muy precisas: tú ve allá, tú agarras esto, tú haces así, tú regresas todo el tiempo, yo por lo menos estoy pensando ¿por qué hace esto? ¿por qué haría esto? ¿qué la llevaría a hacer esto? y entonces eso es lo que me ha interesado explorar el fondo, la forma está clara pero el por qué es lo que estamos encontrando.
Alberto Quijano – Para mí de pronto esta obra es un poco morbosa, y me siento morboso en el sentido de que como no hay una dramaturgia hablada, siento que de pronto es como cuando ves una pelea en la calle o estás en un restaurante y estás viendo como otra mesa está discutiendo, ves una situación en la lejanía pero el puro lenguaje corporal sin que alcances a escuchar te está comunicando que está pasando siento que poco así es la obra.

Dan Ureña – Entendiendo que está siendo toda una experiencia de descubrimiento, al ser un montaje diferente e innovador y por eso me surge otra pregunta, ¿qué tipo de experiencia les gustaría que el espectador se lleve al momento de verla?
Mónica Bejarano – Bueno a mí me parece que va a ser un gran espejo, bueno el fenómeno dramático o escénico no sucede si no te reflejas en algún personaje o en algún momento, pero esto me parece que va todavía más allá; tú nunca te peleas tan fuerte con alguien que no te importa, tus peleas más fuertes son con tus hermanos, son los momentos más duros que uno puede transitar en la vida, bueno con tu pareja, pero un problema con tus padres con tus hermanos. Regresando a tu pregunta me da la impresión y me gustaría mucho que pasara, que la gente puede ir a creer que va a ver algo pero realmente se va a ver a sí mismo, porque es muy difícil no identificarse de una manera muy íntima con algún rol de los que están pasando ahí, de la oveja negra de la familia o ver el machismo clarísimo sin hablar del machismo, pero ahí está, o de esos momentos tan dolorosos de ver a tus padres de cierta manera, de verlos humanos, por ejemplo, de entenderlos que también se pelean, en fin.

Dan Ureña – Si solo pudieran describir la obra con una emoción ¿Cuál sería?
Alberto Quijano – Yo diría fiesta de manteles largos
Mónica Bejarano – Hablando desde el personaje que estoy haciendo, desencanto, no sé como cuando abres algo y está ahí ya, o quemadura de tercer grado.
Dan Ureña – Les agradezco mucho su tiempo y les deseo todo el éxito en esta obra que pueden ver ya en Foro Shakespeare todos los domingos a las 20:30 hrs.