Joaquín Bondoni: Su evolución de Aristemo a Afterglow

Joaquín Bondoni creció frente a las cámaras, pero también frente a la mirada de una generación que encontró en sus personajes algo más que entretenimiento. Del fenómeno cultural que representó Aristemo a la exploración emocional y humana que hoy plantea en Afterglow, el actor ha transitado por proyectos que lo han llevado a cuestionar las ideas preconcebidas sobre el amor, la identidad y la manera en que habitamos el mundo. En esta conversación para Dixpa Magazine, Bondoni reflexiona sobre el crecimiento, la representación LGBT, el peso de las expectativas y la libertad de seguir transformándose, tanto dentro como fuera del escenario.

Foto: iEve González | Styling/Grooming: Omar Valle |  Producción: Roger SH

Daniel Ureña – Hoy estás en una etapa muy distinta en comparación con tu el inicio de tu carrera ¿qué dirías que ha cambiado más el “Joaquín actor” o el “Joaquín persona”? 

Joaquín BondoniDefinitivamente, “Joaquín Persona”, creo que eso es lo que ha intervenido a nivel artístico, a nivel actoral y para bien, diría yo. Creo que el Joaquín de antes a nivel personal, si yo me pudiera sentar con él ahora le diría… oye, de verdad tranquilo, sé que lo que sientes, lo que piensas en el momento no va a cambiar, si no se va a transformar; entonces no te presiones, respíralo y deja de pedir tanto perdón.

Daniel Ureña – Hay personas que encuentran una profesión y hay personas que encuentran una forma de ver el mundo. Para ti, ¿qué ha representado la actuación a lo largo de estos años? 

Joaquín BondoniHa representado mucho la calma, lo que es posible es ser, eso para mí significa y simboliza. “Lo que es posible ser” y además también perdonarte a ti también, y defenderse a sí mismo, porque creo que ese es el trabajo del actor, defender lo que uno tiene que ser. Entonces, creo que eso también ha interferido en mi vida personal, me ha ayudado, incluso a ser más yo, siendo otras personas.

Daniel Ureña – Desde muy chavito formaste parte de algo que se volvió un hito cultural, que es Aristemo. Y con la distancia, ¿cómo ves este fenómeno con el que una generación quedó completamente marcada? 

Joaquín BondoniEs algo que ni siquiera yo esperaba, fue sorpresivo y claro, yo tenía 14 años y obviamente no es una edad apta para vivir algo así, pero bueno, pues tocó y la vida a veces no pide permiso; de alguna manera puedo decir que era necesario, una historia necesaria que sí se tiene que seguir haciendo de cualquier otra forma y de miles de magnitudes buscando defender nuestros derechos a nivel político, a nivel exposición, que es importante, como actualmente lo es Afterglow. Las generaciones de alguna manera siempre se marcan, pero pues en mí en mi historia, en mi edad y en lo que hago, obviamente en lo que me ha marcado ha sido en ser un ser humano un poco más pensante, más ágil y vaya también también tienes que crecer de manera acelerada, porque la exigencia es fuerte, pero es bello ver cómo la gente sonríe un poco más.

Daniel Ureña – Hablando de tu evolución como Joaquín en todos los rubros, hoy estás en una obra que se llama Afterglow, es una obra bastante profunda, que habla de las relaciones, la intimidad, la experiencia, desde ángulos poco abordados generalmente. ¿Qué fue lo que te atrajo de este texto? y ¿cuál ha sido el reto principal que el personaje te ha dejado? 

Joaquín BondoniCreo que el reto más bonito de Afeterglow es defendernos como humanos. Mira, yo, Joaquín, por supuesto que muchas cosas no las comparto, pero eso es la filosofía de la vida, yo hoy en día pienso completamente distinto como entré porque es algo mucho más profundo, pero también es algo muy humano y que no debería ser un tema tabú. Claro que salimos desnudos en el escenario, pero pues es lo real, o sea, nosotros vivimos desnudos, claro que hacemos el amor, tenemos celos, filosofamos a través del amor, pero algo que también he entendido de la obra es que el mayor problema de la historia de Afterglow es que tienen una idea del amor. Entonces, eso es como lo que a mí me llevó un día así a la cabeza y dije… vaya, es que ese es el problema que todos tenemos una idea del amor.  Ese ha sido el reto, escarbar más allá de lo que te dice la historia y creo que claro que hay muchas cosas que definitivamente gracias a Darius, he podido yo avanzar. Pero Darius ahí sigue en ese loop interminable que tenemos que repetirlo cada fin de semana, pero Joaquín ya avanzó.

Daniel Ureña – Afterglow nos pone sobre la mesa conversaciones que para muchas personas podrían ser incómodas o incluso están tabú. ¿Por qué crees que el teatro tiene una capacidad diferente de confrontar al espectador con esas emociones con respecto a otros medios?

Joaquín BondoniEl teatro siempre es lo que te hace actor, porque lo estás viviendo en ese momento sin ningún corte. En Afterglow estamos haciendo el amor en un teatro delante de la gente en vivo, por supuesto que es muy distinto, y es una adrenalina hermosa ver cómo estamos siendo tan reales, se siente muy liberador y creo que para la gente también. Por supuesto que la gente llega con una perspectiva distinta, porque la primera impresión de Afterglow es muy atrevida y nada respecto a la profundidad, sino a lo superficial; pero al contrario, creo que esa es la primera entrada para atraparlos y después entra lo que es profundo, y la gente sale llorando, esa es la manera en la que también nos sorprende la vida. 

 

Daniel Ureña – Desde que tú entras a este mundo de la actuación y a esta vida pública, a hoy en día, ¿qué conversaciones respecto a la visibilidad LGBT, crees que se han mejorado y cuáles crees que son los temas que siguen inconclusos?

Joaquín BondoniCreo que la evolución nunca se va a detener. Lo que sucede hoy en día en el mundo no va a suceder dentro de 10 años, al contrario, va a ser de muy distinto. Hoy a nivel social es difícil ver cómo todos tienen una idea de la vida, hablando en general, religiones, política, pensamientos científicos respecto a Dios, lo que tú quieras. Y creo que ese es el problema, que todos tenemos una idea de la vida, del amor, de la manera de vivir, de lo que sea.Hoy en día habitamos todos con todos nuestras diferentes maneras de pensar. Si dejamos de liberarnos de un concepto, de una vida, de cómo tienen que ser las cosas, etc. la vida sería mucho más tranquila, creo que sí confiamos un poco más en nuestra intuición como humanos y aceptándonos como somos, sería mucho más fácil la vida, porque eso también nos ha llevado a tener culpas y es lo que nos han enseñado. En 10 años, ojalá sea un poco más tranquilo, incluso entre la comunidad, al final somos humanos.

Daniel Ureña – Comentas que la gente siempre tiene una idea de cómo deberían ser las cosas y la gente ya tiene una idea de Joaquín Bondoni, pero ¿qué crees que todavía no conocen de ti? 

Joaquín BondoniNada. Siempre he dicho que es una ilusión. Solo conocen la imagen y lo que he hecho, pero en realidad no saben absolutamente nada de mí. Yo incluso ni siquiera sé lo que va a ser de mí y eso es lo que más me emociona. Entonces, tener incluso una idea, una percepción, de ti mismo, de un futuro te está encadenando y te está condenando. Y claro, la gente hablará y dirá cosas de lo que sea de lo que eres tú, pero pues no hay pruebas de lo que ellos dicen o lo que ellos piensan, porque no lo saben, no los conozco ni ellos a mí. 

 

Daniel Ureña – Y para cerrar, has interpretado personajes que han impactado masivamente y que han movido una generación y representado también personajes más introspectivos, pero igual de confrontativos de manera social. Cuando la gente ve tu trabajo, ¿con qué te gustaría que se quedara? 

Joaquín BondoniPues prácticamente con lo que está dicho y con lo que está dirigido. Y además, a través de eso creo que si a mí me ha afectado a nivel personal con lo que ejecuto en ese momento, y si el impacto ha sido para mí, sería también bonito que suceda también con las demás personas, porque para eso está escrito. Entonces, vaya, filosofar y debatir, también es bello, porque quien no puede cuestionar lo que está viviendo, entonces siempre seguirá siendo la misma persona. Y poder compartir esta manera de debatir sobre la vida sería algo muy bonito, aparte porque me apasiona.

Lejos de ofrecer respuestas definitivas, Joaquín Bondoni parece más interesado en las preguntas. Las que surgen del amor, de la actuación, de la identidad y de la experiencia humana. Quizá por eso sus reflexiones resuenan más allá de los personajes que interpreta: porque parten de la convicción de que nadie está terminado de construir. Entre escenarios, historias y generaciones, Bondoni sigue avanzando con una certeza sencilla pero poderosa: permitirse cambiar también es una forma de encontrarse.