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Hay sueños que se escriben para no olvidarse y otros que terminan convirtiéndose en una promesa con uno mismo. Mucho antes de entrar a un laboratorio clandestino de fentanilo, de recibir el Premio Rey de España o de ganar un Emmy, Víctor Valles Mata ya había decidido quién quería ser. Era un estudiante en Durango que escribió en una pirámide de metas que algún día trabajaría en Televisa y que el máximo reconocimiento de su carrera sería un Emmy. También era el joven que se presentó en Facebook como periodista cuando todavía no lo era y que, ante las dudas ajenas, decidió seguir creyéndose capaz de conseguirlo.
Hoy, convertido en uno de los periodistas de investigación más reconocidos del país, Víctor continúa persiguiendo preguntas que otros prefieren no hacer. Para él, el periodismo no es únicamente una profesión, sino una forma de mirar el mundo. En esta conversación con Dixpa Magazine, habla sobre el riesgo, la ética detrás de contar historias tan complejas como las del crimen organizado, el significado de un Emmy y la convicción que lo ha acompañado desde el principio: primero hay que creérselo para después conseguirlo.
Dan Ureña – Acabas de ganar un Emmy y, si recuerdas tu paso como estudiante en Durango, tus inicios y todo el camino recorrido hasta este gran logro, ¿cómo ves tu trayectoria en retrospectiva?
Victor Valles Mata – Pues, ha sido un logro tras otro, la verdad. Y no minimizo ninguno de los reconocimientos que he tenido hasta este momento, porque creo que cada uno ha contribuido a motivarme y a incentivarme para llegar al siguiente.
Ha sido un caminar de ir consiguiendo y cosechando metas. Simplemente, haber llegado aquí, a Televisa, pasar de editor a camarógrafo, luego a redactor y después a reportero, creo que cada etapa me ha llevado a ir construyendo lo que soy ahorita.
Entonces, sí, volteo a verme como ese joven que tenía muchos sueños, muchas aspiraciones y que, en su momento, las veía difíciles de lograr, algunas hasta imposibles. Pero creo que me estoy demostrando a mí mismo que sí se podía.
Dan Ureña – Desde tus inicios has buscado cuestionar a través de tu trabajo. ¿Crees que, más que buscar noticias, buscas respuestas a las situaciones que observas?
Victor Valles Mata – Sí creo que nuestro país y el mundo tienen todavía muchas preguntas sin resolver, muchos asuntos que no se han documentado ni exhibido. Y creo que en México hacía falta eso: no solamente el periodismo de investigación que se basa en datos o archivos, sino ir más allá y documentar, exponer y exhibir cosas que, durante años, han permanecido y se han realizado en el submundo, en la oscuridad, y que creo que ha llegado el momento de demostrarlas, documentarlas y exhibirlas.
Eso es lo que me gusta mucho. Me motiva descubrir y mostrarle a la gente lo que está sucediendo todos los días, pero que no vemos.
Dan Ureña – Hablando de documentar, uno de tus trabajos más reconocidos fue el reportaje sobre el fentanilo que, después de meses de trabajo, de estar alejado de tu casa y de exponerte a situaciones riesgosas, le dio la vuelta al mundo. Pero ¿hubo algún momento en el que pensaste que no ibas a poder contar esta historia?
Victor Valles Mata –
Desde que propuse esta historia sonaba riesgosa y difícil de lograr, porque, para empezar, en el momento en que nosotros la hicimos, todavía nadie en México pensaba en la posibilidad de documentar y entrar a un laboratorio de fentanilo. Y sí, teníamos dudas de que se consiguiera.
Incluso, ya cuando habíamos cerrado y pactado un poco las entrevistas y este acceso, estando en Sinaloa estuvimos tres días esperando que nos lo dieran. Nos citaban en un punto y, al final, decían: “No, no se va a hacer hoy. Es que empezó a llover, se va a cancelar”, porque originalmente íbamos a hacerlo en medio de la sierra, entonces, si llovía, se detenía la producción. Ya estábamos con la incertidumbre de si se iba a lograr o no.
Entonces, no solo fue la preproducción, que me autorizaran para empezar a hacer el trámite y decir: “Sí puedo”, o sea, yo ofrecer este tema y concretarlo; ya estando allá, todavía había complicaciones técnicas con la gente del Cártel que nos iba a dar el acceso para poder realizar este trabajo. Estábamos ahí, entre el sí y el no.
Dan Ureña – En este tipo de coberturas existe una línea muy delgada entre informar y convertir la violencia en espectáculo. ¿Cómo encuentras ese equilibrio para contar una historia con profundidad, sin perder de vista la dignidad de las personas que aparecen en el reportaje?
Victor Valles Mata – Creo que el problema es ese: el crimen organizado, en México y a nivel mundial, se ha vuelto un espectáculo. Vemos series, vemos corridos que, precisamente, venden por eso, porque el crimen organizado incluso, a veces, supera la ficción y se ha convertido en eso: un espectáculo.
A mí lo que me gusta mucho es comprender. Cuando entrevisto a una persona, a un sicario o a alguien que forma parte de estas agrupaciones, me interesa mucho entender cómo piensan y qué los llevó a eso, porque detrás de cada una de sus historias hay falta de oportunidades, falta de recursos, falta de educación y un sinfín de carencias y circunstancias en las que, incluso, el Estado les falló. Y ahora ellos están realizando una labor que daña a la nación.
Pero nunca me gusta justificarlos, porque, al final de cuentas, están generando un daño, ya sea produciendo drogas o matando personas. Entonces, sí es una línea muy delgada estar en medio y decir: “Bueno, esta persona por algo llegó ahí”; sin embargo, nada justifica cómo está actuando actualmente.
Y siempre me pongo a reflexionar y a preguntarme dónde está esa línea de no justificarlo, de no hacer apología del delito, pero sí mostrar el lado humano de esas personas, porque siempre hay algo detrás, algo que los llevó a eso.
Mis jefes también me ayudan mucho a revisar los contenidos, las entrevistas y todo el material que traemos, porque, sin duda, lo que vemos es, digamos, un 20 % de lo que se graba. A veces, en este tipo de reportajes, empezamos a grabar desde el momento en el que nos dan el acceso para evitar que se nos vaya algo, porque son instantes en los que llega el cargamento con las armas; no sabes a qué hora va a llegar y tampoco puedes decirles que repitan. Entonces, traes muchísimo material y es ahí cuando empiezas a limpiar y a discernir qué es apología y qué sí puede entrar. O sea, sí lleva un trabajo previo muy minucioso.

Dan Ureña – Hay una frase que suele decirse mucho: “El periodismo incomoda”. En tu experiencia, ¿qué crees que incomoda más: revelar una verdad que alguien quiere ocultar o mostrar al público una realidad que muchas veces decide ignorar?
Victor Valles Mata – Con el tipo de reportajes que yo realizo, quienes siento que más se han incomodado no son las audiencias, porque, al final de cuentas, les estás mostrando algo que saben que ocurre. A lo mejor no sabían cómo sucedía, pero sabían que estaba pasando.
Creo que quienes más se incomodan con este tipo de reportajes son las mismas autoridades, a veces incluso negando que eso esté pasando cuando tú estás demostrando que sí sucede. Porque ni el crimen organizado siento que se incomode; por eso conseguimos este tipo de accesos. Más bien, son las autoridades quienes se incomodan al mostrarles que están dejando operar y que este tipo de situaciones ocurran con completa impunidad en el país.

Dan Ureña – Después de todos estos trabajos tan complejos llega el Emmy, que no es por un solo reportaje, sino por toda la labor periodística que has realizado a lo largo de muchos años. Ya tienes el Premio Nacional de Periodismo, el Premio Rey de España y, vaya, toda una lista de reconocimientos, pero ¿sientes que este Emmy valida tu trabajo de una manera distinta?
Victor Valles Mata – Sí, lo veo como un logro personal, porque recuerdo mucho que, cuando estaba en la universidad, nos hicieron hacer como una pirámide de logros que quisiéramos tener. Y yo, en esa pirámide, en el segundo escalón, antes del más alto, había puesto que quería estar en Televisa y, como último escalón, había puesto que quería ganar un Emmy. Eso lo recuerdo mucho.
En ese momento no tenía tanto contexto sobre los premios, pero me pregunté: “¿Cuál es el premio más importante que, como periodista, puedes ganar a nivel mundial?”. Y me salió ese.
Obviamente, con más conocimiento, me fui dando cuenta de todo el universo de posibilidades que había para encontrar un reconocimiento a tu trabajo y, entre ellos, está el Rey de España, que, sin duda, fue algo increíble, algo magnífico en mi carrera. Pero ahora llega el Emmy, y ese Emmy, en una categoría individual, me viene a dar este súper empujón y esa motivación que quería y que, en estas tres oportunidades en las que había estado nominado, no había conseguido. Y con esta es como decir: “Pues sí, me estaba esperando este Emmy en la categoría individual”.
Dan Ureña – Existe el Víctor periodista y el Víctor persona. ¿Cómo haces para que, cuando llegues a tu casa, puedas separar a esas dos versiones de ti o es imposible dejar de ser el Víctor periodista?
Victor Valles Mata – Yo creo que es imposible. No creo que se pueda separar uno del otro, porque yo soy Víctor periodista todo el tiempo. Así vivo y toda mi vida está enfocada en eso, en mi profesión, y creo que es lo que me gusta, porque todo lo construyo a partir de lo que quiero conseguir.
Obviamente, tienes que encontrar momentos para distraerte y para dispersarte, pero nunca dejo de ser Víctor periodista. Hasta en lo que veo, en lo que consumo y en aquello con lo que me distraigo, siempre son noticias, documentales, todo enfocado a lo que yo realizo.

Dan Ureña – Si hoy pudieras encontrarte con ese Víctor de Durango que soñaba con ser periodista y que un día escribió que quería ganar un Emmy, ¿qué le dirías sabiendo todo lo que tuvo que vivir para llegar hasta aquí?
Victor Valles Mata – Que sea igual que en ese momento, porque el Víctor que empezó es el Víctor que me ha llevado a ser lo que soy ahorita, a creer en sí mismo. Recuerdo muy claro que, cuando hice esa pirámide, la gente de mi salón, mis compañeros de clase, hasta se rieron. Y también recuerdo que, desde que empecé a estudiar periodismo, puse en mi Facebook: “Víctor Valles Mata, periodista”, y me decían: “Pero tú no eres periodista, ¿por qué te pones periodista? El periodista se forma, no porque estudies ya eres periodista”.
Yo siempre recuerdo que mi mamá me decía: “Tienes que creerte lo que eres para lograrlo”. Y yo siempre me creí que era un periodista y me creía las cosas: “Voy a ser el mejor periodista”. Creo que por eso no cambiaría nada, porque ese Víctor que soñaba con esas cosas es el que me ha motivado a lograr y a conseguir mis metas.

Al final de la conversación, resulta inevitable volver al principio. Mucho antes del Emmy, del Premio Rey de España o de entrar a un laboratorio clandestino de fentanilo, hubo un estudiante en Durango que decidió quién quería ser. El tiempo le ha dado reconocimientos internacionales y algunas de las coberturas más importantes de su carrera, pero hay algo que permanece intacto: la convicción con la que comenzó el camino.
Quizá por eso, el Emmy no es lo que mejor explica esta historia. Lo es la certeza de que Víctor Valles Mata nunca dejó de ser el periodista que imaginó cuando todavía nadie más podía verlo. Porque, a veces, la mayor convicción no consiste en alcanzar una meta, sino en seguir siendo la misma persona mucho después de haberla conseguido.