Foto: iEve González | Styling: Viko Navarro | Grooming: Evelyn García | Producción: Roger SH
Más allá de los estrenos, hay momentos en la carrera de un actor en los que la conversación deja de girar alrededor del personaje en turno y comienza a hablar de la persona que lo interpreta. Gustavo Egelhaaf atraviesa uno de ellos. Mientras forma parte de Rosario Tijeras, temporada 5, y se prepara para el estreno de una película filmada en Miami, el actor sonorense mira hacia atrás para reconocer el camino recorrido: aquel que comenzó cuando dejó su casa siendo muy joven y llegó a la Ciudad de México con la convicción de que actuar era el único destino posible.
En esta conversación con Dixpa Magazine, Gustavo reflexiona sobre los riesgos que asumió para construir su carrera, la complejidad que busca en cada personaje y la forma en que el teatro, el cine y la televisión han moldeado su oficio. Pero, sobre todo, habla del siguiente paso: el deseo de dejar de contar únicamente las historias de otros para comenzar a compartir las propias.
Dan Ureña – Te sales muy joven de tu casa y llegas a CDMX solo con 200 pesos, se vuelve un trayecto complicado conseguir trabajos comerciales, pero hoy estás en Rosario Tijeras, temporada 5, y acabas de filmar una película en Miami. ¿Qué es lo que hace que digas: “Todo, al final, valió la pena”?
Gustavo Egelhaaf – Es muy chistoso porque pareciera algo un poquito psicotizante, porque pareciera que no hace sentido una cosa con la otra, pero, al mismo tiempo, tiene todo el sentido del mundo. Es estar justo a la mitad de vivir un sueño, pero, al mismo tiempo, saber que trabajaste por eso. Entonces, una parte de mí se sorprende constantemente de las cosas que le pasan y otra parte de mí ya está acostumbrado, o sea, una parte de mí es… “Vato, llevas 8 protagónicos en cine, series, obras de teatro; esto tiene lógica, tiene sentido que estás en este momento carrera, le sigue chingando, está muy bien”; y, por otro lado, hay un niño ahí detrás celebrando, que no se deja de sorprender y que no se deja de admirar de las cosas que me pasan, y me encanta vivir en esa dualidad.

Dan Ureña – ¿Qué representa este momento, en especial, de tu carrera para ti, después de todos los protagónicos dentro y fuera de la pantalla?
Gustavo Egelhaaf – Representa una parte muy importante de mi vida; o sea, representa el camino recorrido, las desveladas, las veces que le tuve que correr al de la renta; representa mucho trabajo, pero, al mismo tiempo, representa mi historia y mi vida. Es exactamente a lo que me dedico, lo que hago. Entonces, me es difícil verlo con objetividad o fuera de…, porque es la realidad que yo he vivido constantemente. No sé cómo verlo desde una perspectiva distinta; para mí solo es mi vida y me encanta, la disfruto muchísimo. Y tengo mis buenos y malos momentos, pero, de verdad, estoy muy feliz con mi vida.
Dan Ureña – En todos estos años has desarrollado una maestría para construir personajes, porque eres un actor que no se encasilla en un solo estilo. Ahora, en Rosario Tijeras, interpretas a un hombre que se mueve entre lo moralmente cuestionable, la ambición y el poder. ¿Qué fue lo que más te interesó del personaje y cuál fue el punto de partida para construirlo?
Gustavo Egelhaaf – Lo que más me interesó de Adrián Galindo, de este personaje que hago en Rosario Tijeras, es que tiene un arco muy pronunciado y es muy evidente qué es lo que tiene; y también estas series, donde los personajes sí tienen dimensiones, pero, al mismo tiempo, entran dentro de estereotipos. Entonces, me pareció muy sabroso, por decirlo de alguna forma, abordar un personaje que todos conocemos, o bueno, no todos, pero que es el mirrey, fresilla, arribista, ventajoso, que quiere sacar raja de todos lados, que es un poco una mala persona; pero, al mismo tiempo, es lo único que conoce. Entonces, para él eso no es ser una mala persona, eso es solo la forma en la que vive; y burlarme un poco, o un mucho, de esta banda y del poder en un país tan desigual como México. Poder abordar un personaje y decir… «En esta voy a retratar este personaje así de absurdos y de ridículos como se ven estas personas diciéndo… “El pobre es pobre porque quiere, hay que levantarse temprano para chambear, yo me hice solo desde chiquito”». ¿Sabes? Yo, una historia que tengo, claramente me da mucha risa esa gente. Entonces, aproveché este personaje para meter toda esta crítica y toda esta lógica que viene detrás de Gustavo para dárselo a Adrián y decir: «Así de ridículos se ven, así de ridículos son la gente que está en el poder y cree que están ahí solo porque se levantaron a las 6 de la mañana».
Dan Ureña – Hoy es una serie; mañana será cine, y antes fue teatro. Entras y sales de la pantalla, subes y bajas de las tablas, pero ¿qué has descubierto de ti como actor al transitar entre formatos tan distintos?
Gustavo Egelhaaf – Como actor, creo que el modular… Es muy chistoso, es como si tuvieras una caja de herramientas y en esa caja de herramientas hay, no sé, algunas herramientas más grandes, otras más pequeñas. Es eso, es ir llenando tu caja de herramientas con los diferentes formatos, en el teatro, cine o televisión; sea comedia, drama, melodrama, terror, vas ampliando tu cajita de herramientas. Entonces, como actor, creo que me he vuelto más hábil alrededor de toda esa experiencia que he tenido la fortuna de tener, porque la verdad es que soy un actor muy afortunado, me han llegado personajes muy chidos y muy diversos, y eso me hace muy feliz.
Entonces, como actor, me deja muchas cosas para seguir avanzando, para seguir creciendo, para crear más personajes, para hacer los más complejos cada vez; y, como persona, le aprendo a mis personajes todos los días. Cada personaje que llega me enseña una cosa distinta y me ayuda a crecer, eso es parte de que amo lo que hago.

Dan Ureña – Con esta diversidad de proyectos y personajes, ¿qué deben tener una historia y un personaje para que decidas decir que sí?
Gustavo Egelhaaf – Sabor. Tiene que tener algún tipo de reto, por ponerte un ejemplo, porque cuando digo reto la gente asume que sea un sociópata, que sea un villano, que sea un héroe; no necesariamente. En Cabaret me tocó interpretar a Clifford Bradshaw y es un personaje bastante gris, se supone que sea un personaje gris; él es el pretexto para que todos brillen, y eso no le quita lo interesante. Había mucho trabajo detrás del personaje, es muy poco brillante en el escenario porque estamos contando Cabaret; entonces Sally Bowles es el personaje más importante, el MC es una cosa andrógina. Entonces, la gente agradece muchísimo más esos personajes y los números musicales, etcétera, que lo que le está pasando a Cliff, cuando, en realidad, estamos conociendo toda la historia gracias a Cliff; es el protagonista escondido, en realidad es el protagonista de toda la historia, es el que nos cuenta y escribe toda la historia, pero es un personaje poco agradecido en ese sentido, un poco ingrato. Pero eso no quiere decir que no me llame la atención abordar un personaje así de ingrato, que requiere de mucha profundidad, que requiere de muchas herramientas; que sube, que baja, que muchas cosas le pasan, aunque la gente no se dé del todo cuenta. Entonces, el personaje debe de tener complejidad.

Dan Ureña – Después de todas las vidas que has vivido como actor, ¿qué historia sientes que todavía le hace falta contar a Gustavo?
Gustavo Egelhaaf – Muchas historias. Mi historia, esa me hace falta contar. Tengo años escribiendo, tengo muchas ganas de dirigir, de producir; ya tengo un par de películas ahí avanzando. Creo que lo que continúa para mí es contar mis historias y desde mi óptica, desde mi visión particular; creo que eso es lo que me hace falta y lo que me va a terminar de satisfacer a mí sobre el contar historias. Eso es lo que quiero, para allá se dirige mi carrera, para allá la quiero lanzar.
No voy a dejar de actuar, porque lo amo, pero creo que sería más selectivo a la hora de escoger qué personajes voy a hacer; y cuando no esté actuando, me gustaría estar detrás de la cámara o debajo de las tablas, dirigiendo, escribiendo y contando historias que siento que no están aún allá afuera y que sería mi aporte.

Dan Ureña – Si tuvieras oportunidad de decirle algo al Gustavo que llegó con 200 pesos a la CDMX, ¿qué le dirías?
Gustavo Egelhaaf – Tenías toda la razón. ¿Cómo pensaste que esto iba a pasar? No lo puedo creer. ¡Gracias! Gracias por creerlo, gracias por pensarlo, gracias por hacerlo. O sea, no había ninguna probabilidad, era de 0.002 la probabilidad de que esto sucediera, y tú sabías que iba a pasar. ¡Gracias!
Al terminar la conversación queda claro que, para Gustavo Egelhaaf, el éxito nunca ha sido una meta en sí misma, sino la consecuencia de mantenerse fiel a una decisión que tomó siendo muy joven. Entre la sorpresa de quien todavía no deja de celebrar lo conseguido y la madurez de quien entiende el trabajo que hay detrás de cada logro, hoy mira hacia un nuevo horizonte: escribir, dirigir y producir las historias que lleva años imaginando.
Quizá por eso la última respuesta resume toda la entrevista. No habló de premios, fama o reconocimiento. Simplemente le dio las gracias. Y, a veces, no existe mejor manera de medir el camino recorrido que esa: descubrir que los sueños más improbables también pueden convertirse en el punto de partida de una nueva historia.
