NACHO TAHHAN: EL ARTE DE HABITAR LA INCERTIDUMBRE

Foto: Cortesía Eco Telent & PR 

 

En una industria que constantemente pone a prueba la identidad y la resistencia, Nacho Tahhan ha construido una trayectoria marcada por la exploración, la duda y una profunda conexión con su oficio. Actor, psicólogo y creador, su camino no responde a una sola definición, sino a una búsqueda constante desde el cuerpo, la experiencia y la intuición. En esta conversación, nos adentramos en su visión sobre la actuación, el rechazo, la adaptación y el lugar que ocupa hoy dentro de la escena mexicana, en un momento clave de madurez personal y profesional.

Dan Ureña – Tuve oportunidad de ver sobre tu trayectoria y veo que eres psicólogo, músico, actor… pero si te tuvieras que resumir en una sola palabra ¿Cuál sería y por qué?

Nacho Tahhn En una sola palabra… es un quilombo. Soy un quilombo de cosas. A veces un manojo de nervios. A veces estoy de muy buen humor y soy un labrador con dos colas. Y a veces soy el viejo Grinch pesimista que no le da esperanza al mundo. Todo eso soy. Muy versátil.

Dan Ureña – Me llama mucho la atención tu formación multidisciplinaria, ¿Cómo puedes complementar estas diversas disciplinas al momento de que te llega un personaje?

Nacho TahhanDel cuerpo. Todo lo que uno hace es lo que uno es. Entonces, cuando haces un personaje o cuando vas a trabajar,  tienes que permitir que algo de eso aparezca, aparece lo que está en el cuerpo y se integra en función de lo que tienes más fresco de cada una de las disciplinas que te componen. Porque en el fondo vos no sabes si la decisión que tomas la tomas conscientemente porque sabes que hay una secreción de neurotransmisores que hacen que vos sientas predilección por cierta gente y no por otra. O si en realidad tomas la decisión que tomas porque te gustó cómo estaba vestido. O porque te gustó lo viste y vio que el verde y el rojo son complementarios en el mundo de lo sustractivo. Y dices, ah, mira cómo combina colores. Me gusta ¿No sabes por qué? No sabes cómo instrumentas en general cada uno de los elementos que te componen, pero te componen en el cuerpo, en lo que sos.

Dan UreñaDesde muy temprano trabajaste con maestros como Ricardo Bartis en Argentina. ¿Cómo te permeó para tu disciplina?

Nacho Tahhan Alejandro Catalán y Ricardo Bartis son para mí referentes actuales de la vida. Puedo decir con Ricardo Bartis, no he pasado tanto tiempo como lo he pasado estudiando con Ale, con quien tengo una relación súper cercana y me han nutrido mucho porque me han brindado la posibilidad de pensar en la actuación como una disciplina artística, a veces tengo la sensación de que la actuación es percibida como un poco un arte menor entre las otras artes. Pero… Sí, creo que lo que más me han brindado es conciencia y el gozo enorme disfrute y compromiso artístico de hacer lo que uno hace.

Dan UreñaTus primeros años te llevan al mundo del teatro, un teatro más independiente, pero cuando llegas a México, ¿qué fue lo más difícil de empezar? 

Nacho Tahhan – Yo tenía 10 años de estudiar, de trabajar, de hacer cosas. En una disciplina artística, 10 años parece mucho, pero no es tanto. Uno puede aprender mucho en un año y vivir durante diez completamente automatizado, donde tu único input transformador fue lo que aprendiste en ese año. Es un poco rara la administración y la gestión del tiempo y el espacio en nuestra disciplina.  

Pero volviendo a lo que me decías, yo no llegué de cero en relación a eso. Entendía qué cosas funcionan de mi actuación y cómo fue hacerlo muy difícil, muy complejo. Esto es una carrera en la que uno recibe muchos rechazos todo el tiempo, no sólo cuando tienes trabajo y media te haces más conocido y te legitima y hay un sistema de legitimación. Por supuesto que cuando hay un sistema de legitimación, todo se hace un poco menos cuesta arriba. Pero en líneas generales no terminas de lidiar con eso, con el rechazo y demás. Creo que la parte más difícil de nuestra profesión es que uno trabaja mucho para tener trabajo. Y todo el tiempo estar sometido a esa ilusión de validación. Es una ilusión al final. Si cuanto antes logras quebrar la idea de que vales en función de lo que dicen que vales, más rápidamente decides si esto es para vos o no.

Dan Ureña – ¿Y cómo trabajaste eso? ¿Cómo lograste que ya te afecte de manera personal?

Dan Ureña Siempre te afecta un poco, pero es el pan de cada día. Muy rápidamente decides si es una carrera para vos o no. Hay que tener una enorme tolerancia a la frustración. Hay que tener un ego muy sólido. Es loco también pensar eso, que una carrera que requiere que un narcisismo tan poderoso sea un atentado al ego tan contundente a veces.

Dan UreñaLlevas 10 años en México, has podido trabajar con directores muy importantes en teatro, en televisión, en series de streaming. ¿Y en qué momento dijiste, ya estoy dentro de la escena mexicana?

Nacho TahhanNo sé, Che. A veces siento que no estoy. Sí, creo que le pasa a todo el mundo. Sabes que hay algo que vende de lo que haces, pero en el fondo dudas si realmente estás adentro o no. 

Es una dinámica muy hostil la de estar siendo casteado todo el tiempo para trabajar una vez en un proyecto en un año. Y es una forma de gestión de la presencia en una industria que todo el tiempo pone el acento en “no sé si vos estás o no en condiciones de esto”, porque a veces no estás en condiciones. 

Dan Ureña¿En qué momento sentiste que ya tenías un nombre más consolidado dentro de la industria, que ya estabas participando más? 

Nacho Tahhan Creo que cuando hice Constelaciones algo pasó muy loco. Hay un grupo de personas, de productores de teatro, que me incentivaron a sentirme legitimado muy rápidamente. Y como soy muy inseguro y le doy muchas vueltas a las cosas, me tardé un poco en darme cuenta que había algo que yo tenía para ofrecer, siendo la cara que soy, el cuerpo que soy y actuando como actúo.

No me refiero a bien o mal, solo por la singularidad que soy.  O sea, esto que soy fue un elemento que a mí me ayudó mucho verme como me veo en los privilegios estructurales, me abrieron un enorme espacio en términos de la posibilidad, me dieron un espacio que seguramente en Argentina no tuve tan rápidamente.

¿En qué momento lo sentí un poco más? Creo que un poco antes de la pandemia, empecé a sentir que me buscaban, como que decían “ah, vos sos Nacho Tahhan”. Porque creo que también va cambiando, las generaciones cambian, como con la que enganchas también cambia muy rápidamente. Había un grupo de gente, como una comunidad con la que yo sabía que trabajaba y de pronto pasaron dos, tres años que no trabajé y hay otra comunidad que también me reconoce y se retroalimentan y eso va cambiando.

Dan Ureña¿Cómo trabajas esa capacidad de cambio y de adaptación? 

Nacho Tahhan Por la permeabilidad propia de vivir, de adaptarse. Hay cosas que uno va entendiendo, que sabes que en cierto momento no podías decir. Ayer terminó una de las obras que estábamos haciendo con un grupo de amigos y colegas que se llama Ego. Es una obra que quizá tres años atrás no pegaba, no podíamos hacerla. Ahora sí. Algo ha pasado donde podemos decir cosas que en otro momento hace tres años atrás no se podía. Ahora probablemente sería problemático decirlo si no fuese por lo que nosotros hacemos y cómo lo hacemos. Entonces quizá uno va adaptándose, lo va leyendo también.

Dan UreñaHas estado en una variedad de proyectos, tanto teatro clásico, teatro musical, series como Luis Miguel, Selena… ¿Cómo eliges tus proyectos? ¿Qué es lo que te llama?

Nacho Tahhan – Depende el tipo de personaje, lo que implica. Cuando puedo realmente elegir, generalmente elijo con lo que resueno. El año pasado, sobre finales de año, tuve una oferta de hacer una novela o meterme en el Drama Fest con la obra que hacíamos con Diego del Río, una obra de una zarpada directora polaca. Y cuando leímos el texto dijimos “¿qué es este quilombo?” y tenía la posibilidad de hacerlo con Aída del Río y con Gerónimo Espeche, dijimos “hacemos esto”. Fuimos a Monterrey a hacer ese quilombo hermoso, un texto muy extraño que dividió aguas. Algunos la amaron, otros la detestaron completamente. Entonces esa experiencia no me la podía perder. 

 

Dan Ureña – ¿Qué te da la cámara que no te da el teatro? Y al revés ¿qué te da el teatro que no te da la cámara? 

Nacho TahhanAsí a primera instancia, me da exposición, mucha exposición, y en términos más artísticos creo que la posibilidad de trabajar en una dimensión que lo teatral a veces no admite, porque lo teatral come de otra cosa, o sea, come de lo mismo en otro nivel. Por ejemplo, a veces la cámara no le hace falta que vos gesticules para entender que estás en una situación, porque el instrumento narrativo de la cámara se compone de otras cosas. En el teatro hay una relación de vincularidad con los elementos donde todo lo compone él que está en escena. Y esa diferencia hace que el instrumento deba trabajar también en otra frecuencia, este es otro arte, siento a veces.

 

Dan Ureña – Hablando de teatro, regresas a una obra que es muy importante en la cartelera mexicana actual, que es Siete veces adiós. ¿Qué es distinto en ti hoy como actor frente a la primera vez que la hiciste?

Nacho TahhanTodo, soy otro actor, han cambiado muchas cosas  en mí, muchas formas de percibir lo que percibía, mi relación con las obras, con el público, con los esquemas de producción. Creo que han pasado muchas cosas en estos tres años y mi relación conmigo ha cambiado, por ende, mi relación con lo que voy a ir a hacer ahí puede que para afuera sea muy similar, pero para mí, para mis adentros es muy distinto. 

Dan Ureña¿Qué te gustaría que la gente se llevara en esta segunda vuelta? 

Nacho TahhanMe encantaría que se conectarán de nuevo con la historia, pero con sujetos que son tres años mayores. Que compren el viaje, que nos compramos nosotros, creo que la obra es un viaje muy lindo.

Dan Ureña – ¿Quién es Nacho hoy después de todos estos caminos?

Nacho TahhanCreo que soy alguien que está menos preocupado por lo que es. Como que hay partes de mí que ya se han rendido a lo que hay. No tengo tan claro quién soy. Soy lo que lo que la situación demanda de acuerdo a las circunstancias, con la continuidad afectiva que le tengo a los seres que conozco. Lo que me queda claro es la gente con la que me veo y el afecto que siento por la gente con la que me junto, que tengo una enorme cantidad de cosas que corregir. 

Dan UreñaTratando de hacer este círculo, empezamos hablando de toda esta versatilidad en cuanto a tu formación y ahora vamos a sumarle la producción, porque tienes una productora y estás desarrollando muchos proyectos Lo que me lleva a la pregunta final, ¿en qué estás más interesado hoy? ¿En actuar, en crear proyectos, en el gimnasio de actores?

Nacho TahhanNosotros con el gimnasio de actores no estamos dedicados a formar actores, lo que hacemos es tener una una instancia de colegiación. Eso creo que lo define mejor. Nos juntamos con actores también, profesionales o gente que actúa, y lo que hacemos es, desde una posición lo más simétrica posible, apoyarnos como colegas. Y eso implica una simetría enorme. ¿Qué me interesa de eso? El enorme territorio de compartir el espacio con gente que le gusta lo mismo que a nosotros. Explorar. Tengo muchas ganas de dirigir. La producción me acerca a una comprensión más acabada y más cabal de lo que implica hacer cualquier cosa. Desde un seminario, hasta una clase, hasta una obra de teatro, un corto. O sea, producir me pone en contacto con un montón de cosas que a veces nosotros no sabemos. Si ya tenía respeto por gente que se dedica a lo nuestro desde otro lugar, esto lo multiplica por 10, Y no soy fan de producir, pero lo hago por la necesidad de llevar adelante los proyectos que quizás otra gente no haría, que otras personas no nos apoyarían para hacer. Porque explorar no es gratis. 

Lejos de ofrecer respuestas definitivas, Nacho Tahhan deja claro que su motor sigue siendo la exploración: de personajes, de formatos y de sí mismo. Entre el teatro, la cámara y la creación de nuevos espacios, su mirada apunta hacia un ejercicio más colectivo, más honesto y menos condicionado por la validación externa. En un medio que exige certezas, Tahhan elige habitar la duda, y quizá ahí radica la fuerza de su propuesta: en seguir construyéndose, función tras función, proyecto tras proyecto.