En esta charla exclusiva, platicamos con el actor Aldo Guerra sobre su participación en las exitosas obras “Asesinato para dos” y “Siete veces adiós” y cómo la versión “Él y Él” está rompiendo paradigmas en el teatro mexicano. Desde su formación como pianista hasta los retos de la representación LGBT+ en medios masivos, Aldo nos revela cómo ha sido su proceso para romper con los moldes de belleza tradicionales y vivir una “adolescencia tardía” con libertad y orgullo.
Foto: iEve González | Styling: Jahir Hurtado | Grooming: Ali Lecona | Producción: Roger SH
Mago Reyes: ¿Quién es Aldo Guerra?
Aldo Guerra: Yo soy un ser que está descubriendo la vida a partir de sus pasiones: la música, el baile y la actuación. Soy un chico muy enamorado de la vida al que le encantan las emociones fuertes, disfrutar, el placer, gozar y comer.

Mago Reyes: Con Siete veces adiós, ¿qué sientes que le aporta la versión de “Él y Él” a este conflicto que se cuenta en la historia?
Aldo Guerra: Es muy importante esa versión porque nos aleja de cuando una pareja corta por estímulos externos; se centra en el conflicto de estos dos personajes por quienes son y en quienes se han convertido. Muestra cómo la relación, después de un tiempo, se vuelve incompatible por más que haya mucho amor.
Creo que eso es lo más doloroso: que la razón de no estar juntos no es la falta de amor, sino que ya no logran comunicarse ni entenderse. Cuando te das de tope con esa realidad se vuelve hasta más doloroso porque, en teoría, todo debería salir bien. También es muy bonito tener representación teatral así de celebrada y hecha a lo grande. Para todos los que hemos crecido siendo LGBT, ver tus historias en estas plataformas es el regalo más grande: verte en un espejo verdadero y no tratando de encontrar paralelos en una historia heterosexual.
Mago Reyes: En ese sentido, siento que muchas veces, al formar parte de la comunidad, nos toca retrasar nuestra adolescencia de cierta manera.
Aldo Guerra: Totalmente.
Mago Reyes: ¿Tú cómo has vivido esa parte?
Aldo Guerra: Pues como el gran cliché de homosexual: tratando de ser perfecto durante toda esa etapa de formación familiar, escondiendo lo que te hace ser tú porque crees que es algo malo. Eventualmente te das cuenta de que tu libertad y tu rebeldía las tienes que vivir como una etapa de vida que llega un poco más tarde.
Pero hay cosas buenas en la “adolescencia tardía gay”. Ser más grande te hace tomar mejores decisiones; es muy distinto vivir esa rebeldía y romper límites cuando ya tienes más camino recorrido. Así que sí, ¡bienvenida sea!

Mago Reyes: Siempre me quedo pensando: “¿Oye, pero por qué esto no lo pude vivir cuando no tenía que pagar la renta?”.
Aldo Guerra: Es que nuestra adolescencia viene ya con la responsabilidad de la adultez. No puedes mandar todo a la chingada porque ya estás viviendo desde un lugar de adulto y nadie se va a encargar de ti.
Mago Reyes: ¿Y cómo sientes que el público mexicano está recibiendo estas historias de representación?
Aldo Guerra: Siento que hay mucha apertura. Cada vez la gente tiene más acceso al contenido LGBT e incluso el público heterosexual empieza a ver estas historias con mayor interés. Eso es un paso agigantado. Antes solo nos representaban si eran historias trágicas; parecía la única manera en que los bugas pudieran consumir este contenido.
Mago Reyes: “Obviamente así va a vivir”.
Aldo Guerra: Ajá. Y ahorita ya son historias como todas: lindas, dramáticas, de comedia… ¡hasta de asesinos! No estamos exentos de ningún tipo de anécdota y creo que eso es lo que nos limitó durante años. Ahorita la gente está abierta a experimentarlas.

Mago Reyes: Siento que hubo un momento donde se nos exigió cierta perfección moral.
Aldo Guerra: ¡Exacto! O el “solo si son una pareja perfecta”. Chica, eso no existe. Que enseñen una pareja perfecta entre heteros primero…
Mago Reyes: Lejos estamos.
Aldo Guerra: Pero se siente muy distinto a cuando yo era niño. El simple hecho de estar en una obra encabezando, donde te estás besando con otro chico, ya es un statement en sí mismo. Hasta que deje de serlo, ¿no? Esa es la meta: romper barreras hasta que sea solo una experiencia de vida más.
Mago Reyes: Tú que has sido más abierto con esta parte, ¿eso ha perfilado los personajes que te han llegado?
Aldo Guerra: Afortunadamente, siento que no. Quizá sí me abrió un nicho de personajes LGBT al hacerlo público y llevarlo con dignidad, lo cual me parece maravilloso. Pero, por la misma cantidad, me han llegado personajes heteros. En ningún momento siento que me haya dirigido hacia un solo lado; más bien se expandió mi abanico.
Soy un actor y puedo interpretar muchos tipos de vida, no solo la que se parece a la mía. ¿Porque entonces dónde está el reto? ¿Dónde está? ¿Dónde está… como diría Sentidos Opuestos?

Mago Reyes: Oye, en Asesinato para dos, ¿cómo fue el proceso de integrar tu lado pianista con esta historia?
Aldo Guerra: Fue muy bonito recuperar una disciplina que tenía empolvada. El piano fue de mis primeros amores; aprendí a los cuatro años y fue lo primero que hice antes de actuar o cantar. Estuve muy enfocado desde los 4 hasta los 16. Luego lo dejé de lado; nunca dejé de tocar para mí, pero sí abandoné la disciplina de las partituras. Se volvió solo un modo de expresión para “sentir lindo”.
Cuando llega la audición para Asesinato para dos, me di de topes por lo oxidado que estaba. Pero cuando vi el proyecto, me vi ahí. Era como: “¿quién más si no yo?”. Me he preparado en piano, comedia, canto y actuación, y llega esta obra que requiere todo ese checklist. Me enfoqué. Todos los días dándole al piano, frustrado y sintiéndome incapaz porque el paquete era demasiado grande.
Pero al final se pudo. Fue recuperar la disciplina y volver a soñar en grande. La sorpresa fue que no solo pude hacerlo, sino que es un trabajo que la gente ha festejado mucho; incluso gané dos premios por ello. Ahí te das cuenta de que valieron la pena las decisiones de niño: ir a clases de piano en lugar de irme a “empedar” con mis amigos. Esas decisiones me permitieron hacer este proyecto que hoy me está abriendo puertas increíbles.
Mago Reyes: Hablas de la frustración… justo la actuación tiene eso.
Aldo Guerra: Es trabajar con la frustración día a día.
Mago Reyes: ¿Cómo recargas energía?
Aldo Guerra: Me voy a la naturaleza. El bosque es un lugar donde necesito ir a nutrirme. Ver a mis amigos también es vital. Cuando me siento perdido, conecto con lo más simple: respirar, sentir el agua o escuchar a los animales. Es regresar al “existir siendo humano” antes de todo el juego social y profesional. Eso me mantiene calmadillo.
Mago Reyes: Referente a lo que hablábamos sobre la comunidad, ¿qué historias sientes que faltan por ser contadas?
Aldo Guerra: Quizá todavía los contenidos LGBT están supeditados a la aprobación heterosexual. Sería lindo ver las historias como son, sin filtros para ser “aprobados”: cómo es realmente salir de fiesta siendo gay o irte a Zipolite.
También la representación de diferentes tipos de cuerpos me parece importante. Todo sigue muy centralizado en el cuerpo hegemónico, musculado y delgado. Ese sigue siendo el estándar. Me gusta representar otros cuerpos y los quiero ver en todos lados siendo celebrados, no solo como una reflexión, sino como algo natural.

Mago Reyes: Desde luego. ¿Cómo rompiste con eso? Estoy seguro de que la presión para encajar…
Aldo Guerra: Y más habiéndome formado en Televisa, donde tienen muy claro cómo debe verse un hombre “guapo”. Si entras en ese molde, no puedes tener otro. Es muy extraño… se me olvidó la pregunta.
Mago Reyes: ¿Cómo has trabajado para romper ese molde?
Aldo Guerra: La verdad, siempre me he gustado mucho. Obviamente tengo mis momentos de inseguridad durísima, pero nos pasa a todos. Le pasa hasta al guapo más famoso; la dismorfia no perdona a nadie.
Me di cuenta de que nadie se escapa de esa presión social. Fue cuestión de hacer las paces conmigo. Yo me parezco muy sexy; en mi medida, soy súper sexy. Siento que no proyecto inseguridades en ese aspecto y eso ayuda a que la gente me vea así. Si la paso mal, trato de “re-terapearme”. Ahorita en Siete veces adiós hacemos un chiste de que soy un “osito” y a la gente le encanta.
Mago Reyes: Para cerrar: ¿qué le dirías hoy al Aldo Guerra de niño?
Aldo Guerra: Que se agarre, porque se viene algo muy padre. Le diría que no pierda la ilusión, que tenga paciencia porque todo se va a acomodar. Que siga siendo disciplinado, pero que también se relaje un chingo.
Desde niño tenía mucha autopresión; pude haber disfrutado más de la falta de responsabilidad de la infancia. Le diría que se diera chance de ser niño, que no cargue con los pesos de la familia. Que solo se relaje y viva, porque se va a poner muy divertido.