Andrés: De Hombres Íntegros al éxito en Como agua para chocolate

Con apenas 23 años, Andrés se perfila como una de las promesas más sólidas del cine mexicano contemporáneo. Actor y fotógrafo por convicción, su debut en la pantalla grande con la multipremiada película Hombres Íntegros no solo le ha valido reconocimientos en festivales, sino que ha validado su decisión de dejarlo todo en Los Ángeles para seguir su instinto. En esta charla, nos cuenta cómo gestiona el éxito temprano, su proceso de construcción de personajes complejos y su próxima aparición en la esperada serie de HBO, Como agua para chocolate.

Foto: iEve González | Muah: Ibrahin Castillo |  Producción: Roger SH

Mariana Celis – ¿Quién es y a qué se dedica Andrés?

Andrés Revo – Soy Andrés: soy actor y soy fotógrafo. Me gusta tener tiempo para mí. Soy un cuate que piensa mucho las cosas, no necesariamente de una forma ansiosa, sino buscando qué puedo hacer para seguir dedicándome a esto. Pienso mucho en lo que voy a hacer para seguir donde estoy y continuar luchando por este sueño que, a pesar de que va bien, es algo que hay que seguir construyendo y al que hay que “echarle todos los kilos”, por decir algo.

Mariana Celis – A tus 23 años, ¿qué significa para ti haber logrado tanto éxito con uno de tus primeros proyectos?

Andrés Revo – Creo que ha sido un inicio muy bendecido; soy demasiado afortunado. Ahorita estoy haciendo un challenge de 28 días de agradecimiento —no es meditación como tal— sobre cómo la vida es tan mágica. Es recordar cuando éramos niños y todo se nos hacía increíble. Esa ilusión es algo que no se debe perder, porque te hace creer en la magia y eso va generando que pasen más cosas.

Estoy muy contento y orgulloso de este inicio. Definitivamente ha sido como: “A ver, ¿cuánta gente puede decir: primer festival, primer premio?”. Han llegado muchas cosas que me confirman que voy por muy buen camino, pero también quiero seguir trabajando para que no sea un “ya pasó y ya”. Quiero que sea algo continuo, seguir ahí, tocando puertas en esta industria que tanto me gusta.

Mariana Celis – ¿Qué descubriste trabajando en Hombres íntegros?

Andrés Revo – ¡Wow! Pues aprendí mucho sobre la actuación. Fue un proyecto muy retador porque no es un personaje con el que me identifique, pero hay que hacerlo lo mejor posible. Yo todavía ni siquiera terminaba la universidad; estaba estudiando en Los Ángeles y tuve que dar de baja las materias. Muchos profesores me dijeron: “Güey, aguántate, termina la escuela, ya vendrán más oportunidades”. Y yo pensaba: “Es un poco estúpido lo que me estás diciendo”. O sea, ¿termino la escuela para aprender a actuar, pero no puedo actuar ya de manera profesional en un set con un presupuesto de más de un millón de dólares?

Es a lo que le estamos tirando todos en ese salón, y es una realidad muy fuerte que no a todos les pasa. Entonces, cuando llegó esta oportunidad, afortunadamente pude salirme de la escuela para tomarla y dar lo mejor de mí con lo que tenía en ese momento.

Obviamente, Alex, el director, me enseñó muchísimas cosas. Estar ahí es intenso; son rodajes complejos donde tienes que estar comprometido al cien. Qué bueno que pude tomarme un break de la escuela, porque me permitió meterme de lleno en lo que necesitaba sacar en ese día, en esa semana y en el mes y medio que duró el rodaje. Estoy muy contento; la película no me pudo haber dado más. Falta el estreno comercial y ojalá algún otro reconocimiento, pero yo ya me doy por bien servido. Esta película ha sido un antes y un después; gracias a ella han salido otros proyectos que ya vienen en camino y eso me emociona mucho.

Aunque suene a cliché, el verdadero premio no es el galardón ni presumir: “Miren, gané esto”. El verdadero premio es: “Güey, me volvieron a contratar, voy a volver a hacerlo”. Por supuesto que emociona recibir un premio, pero es porque funciona como una carta de presentación o un sello de calidad. Es tu garantía: “Tengo esta película, me reconocieron en estos festivales, tengo estos premios; entonces, voltéame a ver porque tengo con qué”. También sirve para que la gente diga: “¡Órale!, ganó esto y lo otro, vamos a ver la peli a ver si es cierto”. Es una herramienta para seguir haciendo lo que tanto me gusta.

Mariana Celis – Pasando a la historia de Hombres íntegros, ¿qué diferencia hay frente a otras representaciones de la masculinidad en el cine o teatro mexicano?

Andrés Revo – Creo que es una aproximación a ese machismo muy real. No es solo lo que pasa en la cinta, sino que hay un evento muy importante que cambia toda la dinámica de forma muy cercana a la realidad. Eso pocas veces se ve en las series o películas que tratan el tema. Además, incluye un final poco esperado que te deja boquiabierto. La película entera te tiene en la orilla de la butaca pensando: “¡Güey!, ¿qué está haciendo este niño?”.

Mariana Celis – Sobre tu personaje, ¿cuál fue el aspecto más retador o fuerte?

Andrés Revo – Justo eso: saber desasociarte del personaje y entender que no eres tú. Hay una línea de respeto muy marcada con el compañero. Estábamos muy bien cuidados en el set; teníamos un coach de intimidad. De entrada, nosotros lo hablábamos antes, pero también estaba esta persona que a eso se dedica y nos marcaba: “A ver, vamos a hacer esto, vamos a repetir aquello; esto sí, esto no”.

Tuvimos un mes de ensayos previo al rodaje e hicimos muchísimos ejercicios de intimidad para irnos acercando al compañero sin cruzar esa línea. Creo que lo logramos muy bien. Alejandro nos cuidó muchísimo en ese sentido, no solo a mí, sino a todos mis compañeros.

Mariana Celis – Cuéntanos un poco de tu participación en Como agua para chocolate.

Andrés Revo – A ver, es un personaje… dicen que no hay personajes pequeños, pero este es alguien que le va a dar un muy buen cierre a la serie y dejará un gran sabor de boca. Es todo lo que Pedro y Tita no pudieron ser. Mi personaje crece en circunstancias muy distintas a las de ellos, así que creo que a la gente le va a caer muy bien lo que hace.