Foto: Richi Anima | Styling: Victoria Moreno & Alexa Guevara | Make Up: Sara Javier & Nuria Calatayud | Hair: Karla Laguna & Saraí Menor | Entrevista: Nelly Zava | Producción: Roger SH | Behind: Ximena Villegas
Daniela Espinosa y Alejandra Gutiérrez hablan sobre el crecimiento del fútbol femenil, los sacrificios detrás de una carrera profesional, los medios, el legado y los sueños que siguen
empujando a nuevas generaciones.
Nelly Zava – Dani, fuiste parte del equipo desde el arranque de la liga en 2017. ¿Cómo describirías la evolución del fútbol femenil desde entonces hasta hoy?
Daniela Espinoza – Ha crecido muchísimo, cuando empezó todo ese proyecto de la liga profesional aquí en México, no me imaginaba nada; creo que iba con cero expectativas. Yo sólo estaba con el sueño de poder jugar profesional en mi país. Y conforme han pasado los años, al día de hoy me impresiona bastante lo que hemos crecido como liga y como clubes.
Creo que el apoyo de las directivas se está notando, a lo mejor no en todos los equipos, porque sí hay algunos que todavía están ahí como en la cuerda floja, que lo ven más como una obligación que como el privilegio de tener un equipo. Pero en mi caso, yo empecé en el Club América en 2017, estuve cinco años; en 2022 es cuando me voy a Tijuana, estoy dos años allá y regreso otra vez al club.
La verdad es que en esos dos años en los que yo me fui, se nota muchísimo lo que ha crecido América. Justo apenas esta semana estamos estrenando un vestidor nuevo y creo que eso habla de la importancia que le dan a nuestro equipo femenil. También las competencias que podemos estar jugando hablan del apoyo que el club le da al equipo.
Y creo que en general la liga ha crecido bastante. Ahora vemos europeas, campeonas del mundo, que vienen a jugar a nuestra liga, y considero que eso ya marca algo muy positivo para
nosotras como mexicanas.
Nelly Zava – Ale, en tu caso, pasaste de construir una carrera desde el fútbol hasta el retiro profesional en 2024. ¿Cuál ha sido el descubrimiento más revelador sobre el juego cuando pasaste a
analizarlo frente a las cámaras?
Alejandra Gutiérrez – Para empezar, antes no contábamos con comentaristas o analistas que hubieran jugado fútbol profesional, y hoy en día ya hay más jugadoras o exjugadoras retiradas que están en los medios y que pueden dar una visibilidad distinta.
Porque, obvio, siempre han existido periodistas, comentaristas y demás, pero son personas que se fueron involucrando conforme fue creciendo la liga. Y creo que el hecho de que ahora nosotras podamos tener esta oportunidad de estar del otro lado, fuera de la cancha, sí es diferente porque le podemos dar ese toque especial.
No era una queja, pero sí era algo que de repente nos causaba conflicto: que no se tenía la información suficiente, incluso se equivocaban de nombre, y como que no se le daba la seriedad que debía tener. Entonces creo que eso también nos brinda una oportunidad a nosotras, y la verdad es que sí da gusto que hoy en día ya seamos más las que estamos de este lado, y que podamos poner por lo menos nuestro granito de arena.

Nelly Zava – Esta es una pregunta para las dos. Desde sus actuales trincheras, la cancha y los medios,
¿cómo sienten el momento que vive el fútbol femenil en México?
Daniela Espinosa –Yo me considero una jugadora muy luchona. A lo mejor no soy la más técnica del mundo, pero siempre estoy insistiendo en las jugadas, presionando a la defensa, tratando de estar bien posicionada para anotar. Y creo que conforme han pasado los años, he madurado mucho.
Ya no soy tan joven, ya tengo muchos años en esto, y poder ser ejemplo para las nuevas generaciones me da mucha ilusión. Ver que niñas pequeñas van a los partidos, piden autógrafos, una foto, y en ocasiones hasta te dan regalos, cosas que no te imaginas que la
gente tenga contigo, la verdad sí te mueve.
Y también está la vida personal, poder unir ambas cosas y llevarlas de la mano, ser responsable en muchísimas cosas. A veces la gente piensa que ser futbolista nada más es ir a entrenar, pero la verdad involucra muchísimo más. Creo que la imagen de cada jugadora también es muy importante. Los medios hoy se están involucrando muchísimo y una también tiene que dar ejemplo para que niñas y niños puedan impulsarse y visualizarse.
El fútbol yo lo vivo así. Y creo que parte de eso también es darle su lugar a los medios, porque al final cada quien hace su trabajo. A veces como futbolista no estás de acuerdo con alguna nota, pero al final es parte de. Ellos también impulsan este deporte. Entonces creo que siempre hay que ser muy fiel a lo tuyo, muy recta con las personas, y mostrar disciplina y respeto.
Alejandra Gutiérrez – Realmente, al principio nadie nos pelaba. Era como: “hay una liga profesional”, pero mucha gente lo veía más como una obligación por parte de los equipos que como un proyecto serio. Fueron muy pocos los clubes que le apostaron al fútbol femenil desde un inicio, y hoy en día justamente son esos equipos los que tienen más seriedad. Evidentemente de ahí vienen
resultados y cosas buenas.
También hay equipos que al día de hoy siguen igual, y a pesar de que ya van casi nueve años, siguen sin atender a su equipo al menos con las necesidades que tendría un equipo profesional.
Y los medios también se fueron involucrando conforme vieron que era un proyecto en crecimiento, porque realmente para el tiempo que tiene la liga, ha crecido muchísimo. Entonces ahí sí ya empieza a convenir sacar notas, hacer entrevistas, generar más contenido alrededor del fútbol femenil, y eso también le ha ido dando su espacio.
Antes no lo tenía. Y no hablo sólo del inicio, sino incluso de hace cuatro o cinco años. Hoy como liga ya hemos tomado un lugar que tal vez merecemos. Obviamente falta, pero el hecho de que los partidos se transmitan por televisión abierta, por paga, y ahora por plataformas gratuitas, habla de que ya se le está dando más seriedad y de que el fútbol femenil en México sí tiene un impacto importante. Y eso va de la mano con todos, incluidos los medios.
Nelly Zava – Dani, entre tu paso por Tijuana y el proceso de recuperación de tu lesión, has vivido una etapa de mucha transformación. ¿Cómo se conjugan esos dos mundos, la experiencia fuera del nido y la fortaleza mental de rehabilitación en la Daniela que hoy pisa la cancha?
Daniela Espinosa – Ha sido un proceso difícil, más que nada por el tiempo, porque prácticamente estuve un año fuera de competencia. Desde el día de mi lesión, lo que más me pesaba era saber que no iba a poder jugar.
Nunca me imaginé estar en un escenario así, pero traté siempre de verlo de la manera más positiva y de poder mantener buena energía. A mí me tocó que también se me rompió el menisco, entonces las primeras cuatro semanas no podía apoyar la pierna. Esas cuatro semanas fueron eternas, porque tenía que llegar al club con la mejor actitud para poder hacer mi rehabilitación, aunque a veces sí me desesperaba mucho.
Yo creo que una de las partes más difíciles de esta lesión fue depender de los demás. En lo personal me cuesta mucho pedir ayuda, entonces de pronto necesitar que me pasaran las muletas, que me ayudaran a servirme de comer o cosas así, fueron momentos que nunca imaginé vivir.
Pero también pensé mucho en que todavía tenía la oportunidad de seguir, y que había personas que no la tenían. Entonces traté de valorar ese momento. Cuando regresé al América me estaba yendo muy bien, quizá no tenía tantos minutos, pero estaba respondiendo con goles. Me faltaron sólo dos jornadas y parte de la liguilla. Y creo que a lo mejor nadie esperaba un regreso así de Daniela Espinosa, ni siquiera yo misma tenía esa expectativa.
Sabía que iba a ser difícil porque cuando regreso al América veo que el club creció muchísimo. La competencia era mucho más fuerte que antes y yo quería ponerme en ese escenario y ver de qué era capaz. Entonces viene la lesión y claro que te cuestionas muchas cosas. Te preguntas por qué… pero creo que la clave está en no quedarte ahí.
Ahora ya estoy casi a nada de volver a las canchas y eso me pone muy feliz. Justo esta semana la doctora me dijo que ya estaba del otro lado, que ya podía ser convocada, y ya estoy con las ansias de que llegue el próximo partido. Porque sí hubo momentos en los que pensaba:
“¿Nunca me va a dejar de doler?”, “¿Cuándo me voy a sentir como antes?”. Son muchas cosas que mentalmente te juegan en contra.
Pero todo este crecimiento no lo hubiera podido vivir sola. Mi familia, Ale, el técnico, el staff médico… han sido muchísimas personas involucradas en mi proceso, y se los voy a agradecer
siempre porque sin ellos no lo hubiera logrado. Ellos me dieron ese empujón que necesitaba, porque reconozco que muchas veces una misma se sabotea.

Nelly Zava – Ale, la industria del fútbol en México sigue operando bajo una lógica que ha priorizado históricamente al varonil. Desde tu visión, ¿cómo rompemos el ciclo donde la desigualdad de género en los presupuestos impide que el fútbol femenil sea la industria rentable?
Alejandra Gutiérrez – Son más de 100 años del fútbol varonil en nuestro país. Hay muchos equipos que incluso superan los 100 años de existencia. Frente a eso, nuestros nueve años como liga son nada. Y sí es muy difícil.
Muchas veces ni siquiera como jugadoras nos preguntábamos cuándo iba a llegar la igualdad, por ejemplo, salarial. Sabemos que no va a llegar de un día para otro, esa es la realidad. Pero también creo que sí ha habido mejoras en cuanto al apoyo de los clubes y las directivas, y eso depende mucho de cómo se trata a la mujer deportista, en este caso a la futbolista profesional.
Todavía falta muchísimo recorrido. También sigue habiendo equipos que no le invierten lo suficiente. Pero creo que algo importante es que la liga va a dar pasos muy relevantes con
cambios de estructura, con una reestructuración más clara, para que no dependa tanto de equipos que no quieren participar o que no les dan la seguridad suficiente a sus jugadoras.
Porque al final esto también funciona como una empresa: si no inviertes, nunca vas a tener resultados. Ya también se le está dando visibilidad en torneos internacionales, cada vez hay más competencias a nivel mundial donde el fútbol mexicano participa. Y eso da muchísimo gusto, porque antes había muchas dudas sobre si esto iba a durar o si realmente iba a ser algo bueno.
Hoy ya es una realidad. Los equipos están viendo que sí es redituable; claro que lleva tiempo, pero es un proyecto muy importante. Y creo que, con el tiempo y con las cosas bien hechas, a nivel mundial se está dando ese valor que merecemos en cuanto a género y en cuanto a un deporte que históricamente ha sido asociado al fútbol masculino.
Nunca nos vamos a poder igualar de inmediato, eso es una realidad, pero sí se pueden ir mejorando muchas cosas. Y para nosotras eso ya es muy valioso, porque también ha sido algo que se ha luchado.

Nelly Zava – ¿Cómo equilibran la exigencia profesional con la vida personal?
Alejandra Gutiérrez – Nos tocó jugar juntas en Tijuana, y fue una etapa bien padre. Primero nos tocó a la distancia, porque ella estaba en América y yo en Tijuana, y luego tuvimos la oportunidad de jugar juntas, vivir los viajes, los partidos, la dinámica del día a día. En ese momento era prácticamente 24/7 fútbol.
Y ahora sí dio un giro total, porque yo me retiro y empezamos a tener dinámicas de trabajo distintas, otros horarios, otro ritmo. Pero también está padre porque eso hace que no todo sea tan monótono, que no se sienta siempre la misma rutina. Hay días en los que no nos vemos, cada quien tiene sus tiempos, y eso también lo hace distinto.
Pero al final sigue siendo fútbol. Yo me retiro de las canchas, pero sigo estando muy cerca del fútbol, y ella sigue jugando, entonces literalmente desayunamos, comemos y cenamos fútbol todo el tiempo.
Daniela Espinosa – Sí, la vida personal muchas veces pasa a segundo plano. Suena fuerte, pero en lo personal yo así lo siento, porque una vive para el fútbol. La prioridad es estar bien físicamente. Y hoy ya no es sólo entrenar. También hay entrevistas, grabaciones, compromisos, y muchas veces eso te cambia todos tus planes. Apenas nos pasó que me iban a dar unos días de
descanso, pero como ya estaba muy cerca de volver, prefirieron que entrenara. Y ya teníamos planes de ir a mi casa, a Los Cabos con mi familia, y tuvimos que cancelar vuelos.
También nos perdemos muchas cosas: fiestas, cumpleaños, momentos importantes con la familia. Pero siempre pienso que cada sacrificio va a tener su valor, y que en un futuro eso también será parte del premio: poder contar que logré mis sueños, que hice muchas cosas buenas, que viví esta carrera.
Nos tocó estar juntas en Tijuana y al terminar el torneo Ale me dice que se quiere retirar. Y para mí fue fuerte, porque creo que es una grandísima portera, no por nada tuvo la carrera que tuvo y llegó a la Selección Nacional. Además, ser portera me parece una posición dificilísima, porque sólo juega una por partido. Eso le da muchísimo valor a lo que hizo.
Pero también la apoyé en su decisión. Sólo que entonces vino la pregunta de qué seguía para las dos, porque a mí me habían llegado ofertas de otros equipos. Entonces empezamos a pensar qué iba a pasar con nosotras, si nos íbamos a ir a distancia, si nos cambiábamos, si nos quedábamos. Fueron semanas de mucha incertidumbre.
Al final yo tomo la decisión de venirme al América, ella se viene conmigo, y aquí empieza su segunda etapa como comentarista y conductora, algo para lo que yo sabía que le iba a ir muy bien porque tiene muchísimo carisma. Y al final Dios nos pone donde tenemos que estar. Para mí ha sido un plus enorme vivir esta segunda etapa con ella, poder crecer juntas, y eso también me motiva muchísimo.
Alejandra Gutiérrez – Cuando eres futbolista profesional, hacer planes es muy complicado. Todo el aspecto personal se vuelve difícil. Pero al final es lo que decidimos y lo que soñamos. Desde pequeñas sabíamos en qué nos estábamos metiendo.
Yo desde los 13 años ya estaba en alto rendimiento; Dani desde muy chiquita empezó en el fútbol. No fue sorpresa. Son sacrificios que al final valen la pena. Y no me arrepiento.

Nelly Zava – Dani, hace un momento mencionabas que ustedes son un referente para muchas personas, sobre todo para niñas y niños. Eres la máxima goleadora del club, ¿cómo dimensionas el impacto de tus goles y de tus acciones en la liga y en quienes hoy te ven como referente?
Daniela Espinosa –Cuando llegué al América, la verdad yo sólo estaba por jugar. Nunca llegué pensando en “voy a meter muchos goles”. Las cosas se fueron dando y sin pensarlo terminé teniendo una marca muy buena de goles, y la gente empezó a reconocerme por eso, por ser la máxima goleadora del América.
Y claro que eso implica una gran responsabilidad, porque América siempre está en boca de todos. Pero al final me siento muy orgullosa del trabajo que he hecho y de todo el apoyo que he tenido de mis papás. Ahí es donde digo que sí valió la pena todo el esfuerzo y todos los sacrificios.
También te digo algo: mi motivación no está puesta sólo en meter goles. Lo que está en mi mente es poder triunfar con el equipo y tener un título más. Eso es lo que realmente me mueve.
Creo que no estar tan enganchada con el tema de los goles me ha ayudado mucho.
Yo me considero una jugadora que, si mi compañera está mejor posicionada, le voy a dar el balón sin problema. Porque al final el fútbol es en equipo. Puedes meter 20 goles, pero si no ganas algo, lo que cuenta realmente es el campeonato.
Entonces para mí ser una de las máximas goleadoras ya es un logro, claro, pero también me emociona pensar que eso puede motivar a las niñas que hoy vienen desde fuerzas básicas y que ya tienen categorías menores a las cuales aspirar. Así como yo lo soñé de pequeña, ahora ellas también pueden hacerlo. Y yo espero seguir siendo inspiración para ellas y todavía tengo muchísimo más por dar.
Nelly Zava – Ale, tu proyección hoy no se detiene en la comunicación; también apuntas a los espacios donde se toman decisiones. Con la perspectiva que tienes del vestidor y de los medios, ¿cuál es esa decisión urgente que las actuales directivas no se atreven a tomar y que tú pondrías sobre la mesa para cambiar el rumbo del fútbol femenil mexicano?
Alejandra Gutiérrez – Una de las cosas que se deberían hacer ya es poner un tope salarial, o mejor dicho, establecer un salario digno mínimo. Ya no podemos seguir con esta realidad de equipos donde las jugadoras no pueden vivir de esto. Esa es la verdad: no son salarios dignos de una jugadora profesional.
Creo que ahí sí tendría que haber un golpe sobre la mesa de parte de algún directivo que diga:
“Esta es una cantidad justa y digna para una jugadora profesional”. Y a partir de ahí podrían cambiar muchas cosas.
Hasta hoy no existe eso. Entiendo que al principio, cuando todo iba arrancando, era difícil porque ibas viendo cómo funcionaba la liga y conforme a eso ibas ajustando. Pero creo que ya pasó un tiempo considerable como para que siga existiendo esta falta de salario digno. Y definitivamente sería una de las primeras decisiones que yo tomaría si en algún momento me tocara estar en una posición así.

Nelly Zava – ¿Qué legado les gustaría dejar cuando las nuevas generaciones miren hacia atrás y hablen de esta era del fútbol femenil?
Daniela Espinosa – Hace unas semanas, una persona de categorías menores con quien me llevo muy bien me dijo: “En la Sub-15 ya hay una Danielita Espinosa por ahí”. Y a mí eso me causó muchísima emoción. Que de alguna forma te vean como ejemplo o como algo a seguir, sí te mueve.
Yo siempre digo que quiero que niños y niñas se puedan inspirar en lo que hago. Y el legado que me gustaría dejarles es que vivan con mucha pasión, como yo lo hago en la cancha. Que puedan verme y decir: “Yo quiero ser como Dani”, “Yo quiero jugar así”.
Tampoco me siento gran cosa, pero sí creo que me caracteriza mucho el ser muy aguerrida, muy luchona. Y muchas veces eso en el deporte te da muchísimo. A lo mejor no eres la persona más técnica, pero si siempre demuestras interés, pasión y esa chispa que te mantiene motivada, puedes lograr muchas cosas. Y espero ser esa inspiración para las nuevas generaciones.
Alejandra Gutiérrez – A mí me gustaría dejar la idea de que sí se puede. Como mujer, muchas veces arrancas desde una desventaja porque no tenemos las mismas oportunidades o nos cuesta más llegar.
Pero aun así se pueden lograr los sueños. Yo de chiquita decía que quería llegar a la Selección Mexicana, y trabajé para llegar. Después
quería una carrera, y trabajé para tener una beca y una licenciatura. Luego quise jugar en la liga profesional, ser campeona, y también lo logré. Todo eso se trabaja.
Entonces creo que el legado va por ahí: en demostrar que, aunque haya dificultades y obstáculos, sí se puede si eres consciente de lo que quieres y trabajas para ello. Y hoy, aunque ya no juego, sigo cumpliendo sueños desde otro lugar. Al final es una fórmula: te propones algo, trabajas y lo vas logrando poco a poco.
Nelly Zava – Ya para finalizar ¿Qué le dirían a su yo de niñas?
Alejandra Gutiérrez – Yo era de las que, si quería algo, insistía hasta lograrlo. Si decía “quiero esto”, entonces buscaba qué tenía que hacer para conseguirlo. Desde niña siempre tuve muy claro lo que quería, y hasta que no lo lograba no dejaba de insistir.
Creo que eso es lo que me ha llevado a todo lo que he hecho. Le diría gracias por ser así, por ser tan insistente, porque también el alto rendimiento te hace perderte de muchas cosas. En mi caso siempre combiné fútbol y escuela, toda la vida. Y eso también es un logro, porque no es fácil dedicarte a una sola cosa, menos a dos tan demandantes.
Yo desde muy chiquita le decía a mis papás que siempre quería estudiar y jugar, estudiar y jugar. Entonces le diría eso: qué bueno que fui así, porque no me arrepiento de nada de eso.
Daniela Espinosa – Yo le diría que siga siendo muy aventada, que no se ponga límites. Me acuerdo de cuando tenía como 10 años y ya le decía a mi mamá que me quería ir a vivir a CDMX. Antes de quedarme en el fútbol me metieron a todos los deportes que pudieron porque era muy hiperactiva, pero el fútbol fue donde sí me quedé. También me encantaba ir con mi papá a sus partidos, y de ahí empezó realmente mi gusto por el fútbol. Entonces le diría a esa niña que siga insistiendo, que siga soñando con irse a la ciudad, que siga creyendo.
Al final, a los 15 años me salí de mi casa para poder seguir en el fútbol, y creo que eso fue lo que me ayudó a estar donde estoy hoy. No me arrepiento de nada. Hubo momentos en los que mi papá incluso me dijo: “o tus amigas o el fútbol”, porque cuando todavía no eres profesional, jugar también implica muchos gastos: uniforme, zapatos, arbitraje, traslados, etc.
Y ahí fue donde tuve que tomar la decisión de qué rumbo quería seguir. Elegí el fútbol como prioridad y gracias a Dios se me dieron las cosas. Siempre tuve a mis papás y a mis hermanas apoyándome, y eso me dio la fuerza para salir de casa y seguir. Claro que hubo noches en Monterrey en las que extrañaba muchísimo a mis papás, pero también sabía que no podía quebrarme tan pronto. Tenía que aguantar. Entonces sí, le diría a esa niña que siga luchando, porque en algún momento todo va a llegar.
Nelly Zava – Algo más que quiera sumar o ¿Qué le dirían a los lectores de Dixpa?
Alejandra Gutiérrez – Yo les diría que, hay mucha gente que consume fútbol femenil, pero también hay mucha otra que todavía no ha tenido la oportunidad de acercarse. Incluso hay gente que apenas lo descubrió hace poco y le encanta.
Y creo que sigue siendo un fútbol muy familiar, de ir con los hijos, de ver a niñas muy pequeñas en los estadios gritándoles a las jugadoras porque ya quieren ser como ellas. Entonces yo invitaría a la gente a que se sume, a que apoye, a que se acerque.
El fútbol femenil tiene una esencia diferente. Sigue siendo fútbol, claro, pero dentro de la cancha se vive distinto. Es una experiencia diferente al varonil. Entonces me gustaría invitarlos a que formen parte de esto y también de su crecimiento, porque todavía viene muchísimo más para el fútbol femenil.
Daniela Espinosa –Pues primero quiero agradecerles a ustedes por invitarnos y por darnos este espacio en su revista. Me da mucho gusto poder contar un poquito de nuestra historia.
También me gusta que podamos involucrar nuestra relación, porque al final también es parte de lo que somos. En las fotos me daba hasta pena mostrar otra versión mía, pero creo que también es importante decir que se pueden lograr muchísimas cosas. Ale desde el lado de los medios, yo desde la cancha, y aun así seguimos cumpliendo sueños.
Ella ha sido un apoyo muy importante para mí, y yo sí creo que las relaciones sentimentales son muy importantes en la vida, porque también van de la mano con el rumbo que tomas. Yo personalmente creo que tomé una muy buena decisión al tenerla en mi vida. Me ha ayudado muchísimo tanto en lo deportivo como en lo personal.
Y también me gustaría que la gente supiera eso, porque en algún momento se dijeron muchas cosas, que si me fui por ella, que si pasó esto o lo otro, y la realidad es que Dios quiso que estuviéramos juntas y así se dieron las cosas. Estoy muy contenta con la historia que estamos formando y me hace feliz poder compartirla.
Muchas gracias.