En un cine mexicano que a menudo se inclina hacia la comedia, Adriana Llabrés se sumerge en las sombras de la Ciudad de México con el estreno de Psicópata: El asesino del conejo blanco. Más que un thriller de acción, la actriz nos presenta a Nora: un personaje de una complejidad psicológica abrumadora que padece Trastorno de Identidad Disociativa.
Foto: iEve Gonzalez | Asistente de foto: Richi | Stylig: Victoria Moreno | Styling & Showroom: Alexa Guevara | Makeup: Sara Javier/ Nuria Calatayud | Cabello: Karla Laguna/ Sarai Menor | Behid the scenes: Ximena Villegas | Produccion: Roger Sh | Agencia Pinpoint
Mariana Celis – ¿Qué fue lo primero que te atrapó tanto de la historia como de tu personaje?
Adriana Llabrés – Primero me atrapó que me gusta mucho el género porque siento que de una manera entretenida tiene el potencial de abrir conversaciones importantes, creo que tiene mucho peso el ver temas sociales en este género además de que poder representar a un personaje con tantos matices como Nora, siempre es una gran experiencia. Hay algo respecto a su búsqueda de justicia que me parece muy complejo como que cree que por un lado está su concepto de lo que es justo y por otro la venganza pero en realidad se parecen mucho.
Me gusta que el guión juega con diferentes varas, retrata varias maneras de sobrevivir al mundo y como todos estamos buscando las herramientas para navegar esta vida.


Ahora, mi personaje está dividido en más entidades en su ser, tienen trastorno de identidad disociativa, también conocido como personalidad múltiple. Entonces está el reto de hacer dos personajes sin llegar a la caricatura de lo que es el trastorno de identidad disociativa. Me encanta hacer personajes en donde tengo que investigar y tengo que aprender cosas, busqué a una psiquiatra que admiro mucho, con la que he crecido muy de cerca porque es familia, fue alguien a quien acudí y algo muy bello que me explicó sobre el trastorno de identidad disociativa que te comparto: yo le preguntaba que si existía la posibilidad de desarrollar un trastorno de identidad disociativa y me dijo que es muy difícil en realidad ya que el trastorno sucede porque cuando uno es niño y pasa algo que no logra comprender
algo muy fuerte, algo traumático tu cuerpo se divide en diferentes entidades para poderte proteger y que su objetivo como psiquiatra sería poder integrar esas partes. Pero cuando uno va creciendo, uno va desarrollando la capacidad de filosofar. Y eso nos salva de rompernos en el trastorno de identidad disociativa. Me pareció bellísimo que la filosofía sea una razón clínica para sobrevivir. Otra cosa importante fue el abordar personajes que tienen una capacidad física y atlética que en realidad yo solo puedo actuar, que pueden pelear, que pueden correr. Cosa que a mí me cuesta mucho trabajo. Y poderlo hacer como real me es muy divertido. Para este proyecto me entrené con personas de la UFC, y también aprendimos sobre armas. O sea, fue un entrenamiento que, pues, si no estuviera yo haciendo esta película no tendría y eso me encanta del cine y de esta carrera, que te puede llevar por estas vías en donde tocas un poquito lo que sería ser, en mi caso, policía de investigación. Estuve entrenando como por tres meses, traía cuadritos y también aprendí sobre mi propia capacidad física, que yo siempre me he considerado bastante débil físicamente, porque tuve neumonía a los seis meses y eso me afectó muchísimo mi sistema respiratorio. También me gusta que está localizado en la Ciudad de México. No siento que hayamos visto películas de este género donde de repente sale, La Plaza de Toros u otros lugares reconocibles para quienes vivimos aquí. Las películas que se consumen como de acción, thriller, suspenso regularmente son extranjeras y hay algo muy refrescante en ver, este, pues sí, en mi caso, mi ciudad, sé que mucha gente que lea esto no es de la Ciudad de México, pero sí va a ver a México desde ese lugar puede ser algo confrontativo y creo que eso está bien.


Mariana Celis – ¿Qué crees que aporta esta historia al cine mexicano actual?
Adriana Llabrés – Además de que se da la oportunidad a un género poco explorado, habla de un contexto actual entonces eso también queda como archivo respecto al contexto histórico que estamos viviendo que aunque es ficción, sabemos que el arte siempre habla de sus tiempos, y creo que eso es lo más importante, visibilizar y abrir conversaciones, desde lo que conocemos que es hacer cine, hacer arte, como dice Godard “No se trata de hacer cine político, sino de hacer cine políticamente” y el que una película mexicana toque temas de relevancia nacional sin banalizar y dando importancia a las historias y voces de quienes desafortunadamente pasan por ciertas situaciones que se retratan en la película me parece muy potente.
Mariana Celis – ¿Cuál es la importancia de situar este género en la ciudad de México?
Adriana Llabrés – Cuando piensas en cine mexicano actual, la mayor parte de la producción nacional se va hacia la comedia, y está bien, también es otro género con mucha fuerza narrativa pero me parece importante que dentro de la industria nos demos la oportunidad de explorar y expandirnos hacia otros horizontes o sea, yo recuerdo ver películas de acción y de policías en su mayoría muy anglosajonas y en el Canal 5 cuando era niña, entonces hay algo ahí muy especial en verte representado, además de que muchas veces las películas de acción pueden ser solo consideradas como entretenimiento de balazos en vez de historias complejas y para nada es así creo que todos los géneros cinematográficos tienen este potencial de ser críticos, reflexivos y hacerte cuestionar el sistema sin dejar de ser empáticos con contextos como el que atraviesa nuestro país en este momento.

