Mauricio Martínez: “No hay seres humanos ilegales” — Entrevista sobre su nuevo proyecto cinematográfico musical tras las fronteras

TEATRO / ENTREVISTA

Hablamos con el actor y cantante regiomontano Mauricio Martínez sobre su nuevo proyecto cinematográfico musical centrado en la experiencia migratoria en Estados Unidos. En esta conversación exclusiva con Daniel Ureña, el intérprete reflexiona sobre la vida entre dos culturas, la resiliencia ante la incertidumbre y por qué la empatía debe estar por encima de la política.

Del sueño de Broadway a la vivencia bicultural.

CRÉDITOS
FOTOGRAFÍA
iEve González
GROOMING
Evelyn García
PRODUCCIÓN
Roger SH

DAN UREÑA

Vamos a comenzar hablando de tu nuevo proyecto, que se estrena en octubre en Estados Unidos y en noviembre en México. Has dicho que es un proyecto profundamente personal para ti. ¿Qué reconociste de tu propia historia?

MAURICIO MARTÍNEZ

Mucho, porque yo también soy mexicano y me fui a Estados Unidos por primera vez desde muy joven, en busca de un sueño, con mi maleta llena de partituras, zapatos de baile y sueños. Allá formé un nuevo hogar, una nueva familia. Regresé ya como adulto para buscar más oportunidades. Obviamente, yo me fui con trabajo y a cumplir mis sueños: Estados Unidos representaba llegar a Broadway, y lo cumplí. Llevo ya diez años viviendo allá como adulto.

La similitud es esa: los dos somos mexicanos, dejamos nuestra patria, nuestra tierra, y formamos un nuevo hogar en un lugar que no es nuestro país, con un idioma, una cultura y una idiosincrasia distintas. Sin embargo, hemos hecho de ese país nuestro nuevo hogar, con mucha gratitud por estar ahí, extrañando nuestra tierra, pero abriéndonos camino en lo que ellos llaman “la tierra de las oportunidades”.

DAN UREÑA

Has construido una vida personal y profesional entre México y Estados Unidos. ¿Cómo ha transformado esa experiencia la manera en que entiendes tu identidad?

MAURICIO MARTÍNEZ

Siempre me he considerado muy cercano a ambas culturas. Al ser regiomontano, crecí muy cerca de la frontera e inmerso en los dos idiomas. Desde niño, mi mamá me ponía películas musicales estadounidenses en inglés, como Vaselina y La novicia rebelde, y yo me volvía loco. Fui a una escuela bilingüe e íbamos mucho a Texas durante el verano y la Semana Santa.

Crecí con las dos culturas: veía mucho MTV, pero también Siempre en domingo; veía telenovelas de Televisa y películas de Hollywood. Escuchaba música tanto en inglés como en español. Me llamaban mucho la atención artistas como Gloria Estefan, Julio Iglesias y, después, Jon Secada, quienes grababan el mismo disco en inglés y en español. Esto fue antes de que Ricky Martin y Shakira hicieran lo propio. Yo decía: “¡Guau! Se puede trabajar en los dos idiomas, se puede vivir de una manera bicultural, ser de dos lugares, pertenecer a dos idiomas”. Así crecí: siendo mexicano, pero también muy agringado a la vez, ¿no?

Incertidumbre, resiliencia y la construcción de Fabián.

DAN UREÑA

Esa experiencia entre dos culturas también se relaciona con la historia de Fabián. Durante diez años, la permanencia de tu personaje depende de una decisión ajena. ¿Cómo construiste emocionalmente a un hombre que ha tenido que aprender a vivir en esa incertidumbre?

MAURICIO MARTÍNEZ

Le pedí prestado mucho a mi vida. De entrada, cuando eres actor vives con la duda de si te quedaste en el casting, si vas a tener dinero para pagar la renta o si, como dice un amigo, en Navidad vas a comer pavo o no. Los artistas vivimos constantemente en la incertidumbre.

En mi caso particular, he tenido cáncer cinco veces. Cada vez que estoy a punto de hacerme una revisión existe un miedo, porque el resultado no depende de mí. Me pongo en manos del médico y comienza un periodo de espera en el que estoy, literalmente, pidiéndole a Dios y pensando: “He sido un buen paciente, he sido responsable; ahora hay que ver qué encuentran, si hay tumores o no”.

Ese sentimiento, que conozco muy bien, se lo pedí prestado a Mauricio para dárselo un poco a Fabián, porque creo que es el mismo nivel de miedo. Por un lado está la amenaza de que regrese algo que podría arrebatarme la vida; por otro, la de un hombre que lucha con uñas y dientes por seguir en un país que ya es su casa, junto a su mujer y su hija. Tiene un restaurante mexicano, paga impuestos y ha construido ahí su vida, pero vive bajo la amenaza constante de no saber si podrá permanecer en el país por el que lo ha apostado todo. Esa incertidumbre, de alguna manera, sí la conozco.

 

«Por un lado está la amenaza de que regrese algo que podría arrebatarme la vida; por otro, la de un hombre que lucha con uñas y dientes por seguir en un país que ya es su casa». — Mauricio Martínez

DAN UREÑA

Hablabas de “la tierra de las oportunidades”, pero ese país se vive de maneras muy distintas para quien nació ahí y para alguien como Fabián. ¿Qué revela la convivencia entre dos personas que llaman hogar al mismo lugar, pero parten de realidades tan diferentes?

MAURICIO MARTÍNEZ

Yo lo viví. Durante la gira de On Your Feet! estaba en el proceso para obtener mi green card, mi residencia. Les decía a mis amigos: “No den por sentada su ciudadanía estadounidense, porque no saben lo difícil que es obtenerla cuando no se nace aquí”. Aun con trayectoria y credenciales, me pedían pruebas y más pruebas: premios, portadas de revistas. Trump ya estaba en la presidencia y, de pronto, para un mexicano se volvió más complejo conseguir una visa de trabajo o una residencia.

El personaje de John pasa por un arco hermoso. Al principio, no tiene idea de lo que significa realmente ser migrante, aunque vive puerta con puerta con una familia mexicana que trabaja todos los días bajo la amenaza de ser deportada. Hasta que lo ve, lo siente y lo experimenta, se le prende el foco y tiene que preguntarse: “¿Voy a hacerme de la vista gorda o voy a tenderle una mano a mi vecino, aunque no hable mi idioma, tenga otro acento o yo ni siquiera sepa pronunciar bien su nombre?”.

Hay una escena muy bonita en la que me pregunta: “¿Cómo se pronuncia tu nombre? Sé que no lo digo bien; por favor, dime cómo se dice”. Una pregunta tan sencilla te hace sentir tan visto y tomado en cuenta que te desarma. Ahí comienza esa relación de brotherhood, de hermandad.

Esa toma de conciencia es urgente, porque mucha gente ve los titulares sobre las deportaciones y piensa que se trata de criminales. No. La gran mayoría de las personas que están siendo separadas de sus familias y deportadas de maneras muy violentas e inhumanas son personas que trabajan. Eso es lo que muestra esta película.

El arte como puente: Convertir la migración en un musical

DAN UREÑA

Cuando se habla de migración, normalmente se recurre al documental o al drama. ¿Qué posibilidades encontraron al presentar esta historia como un musical?

MAURICIO MARTÍNEZ

Ahí sí, la responsabilidad recae sobre Ross Boothe, quien es el director, guionista, compositor y letrista de la película. Es un hombre estadounidense muy sensible y empático, preocupado por lo que veía en las noticias. Hace poco más de un año se preguntó: “¿Cómo ayudo a crear conciencia y a abrir mentes y corazones, sobre todo entre quienes no están informados de lo que realmente sucede? Voy a utilizar lo que sé hacer, que es arte”. Así decidió escribir una película musical sobre la migración.

Le presentó la idea a un productor de cine independiente y, dos semanas después, ya tenía el libreto y catorce canciones. También decidieron que los protagonistas debían ser actores con experiencia en musicales.

Ahí se dio una combinación muy auténtica: Casey Elliott, quien interpreta a John, es un actor estadounidense con mucha experiencia en teatro musical y cine; canta como los ángeles. Después, el director me encontró a mí: soy mexicano, actor y cantante. Fue la fusión perfecta para contar la historia de estos dos personajes

DAN UREÑA

La película transmite un mensaje de empatía y se aproxima a la migración desde las relaciones humanas. Al mismo tiempo, la situación de Fabián está determinada por decisiones políticas. ¿Cómo lograron equilibrar ambas dimensiones sin que alguna perdiera peso?

MAURICIO MARTÍNEZ

Contamos con Liliana Bolaños, una abogada mexicoamericana especialista en migración y asesora cultural del proyecto. Ella ayudó con toda la parte migratoria y con los matices políticos, además de cuidar que la cultura mexicana estuviera retratada de una manera correcta y muy realista.

En todas las escenas relacionadas con las deportaciones y con ICE tuvimos abogados de migración que nos explicaban cómo eran los procedimientos y cómo debían construirse los diálogos. Todo se manejó de una manera muy realista; nada se suavizó. No hay buenos ni malos: es la realidad de lo que está sucediendo.

No entramos realmente en política porque no es necesario. Como diría Juan Gabriel: “Lo que se ve no se pregunta”. Es clarísimo. La película no se convierte en una obra sobre política, sino sobre seres humanos: cómo nos tratamos como seres humanos y no como animales; cómo empatizamos unos con otros y decimos: “A ver, no hay seres humanos ilegales. No debería existir este trato ni estas injusticias, y debemos ayudarnos unos a otros”. Creo que eso lo navegamos muy bien.

La música también ayuda a equilibrarlo todo. Toca fibras que, si no fuera un musical, quizá serían más difíciles de alcanzar. Te lleva a un lugar al que una película dramática o un documental no necesariamente te llevan. La música te mueve de otra manera; toca una fibra del cerebro, del ser y del cuerpo. Es más artística, poética y empática. Ahí está lo brillante de Ross al haber dicho: “Esto tiene que ser un musical”.

 

«La película no se convierte en una obra sobre política, sino sobre seres humanos: cómo nos tratamos unos a otros y no como animales. No hay seres humanos ilegales». — Mauricio Martínez

DAN UREÑA

¿Hubo alguna escena o canción durante cuya interpretación pensaras: “Este proyecto sí es para mí”?

MAURICIO MARTÍNEZ

La canción se llama “Venimos”. Cuando conocí a Ross, me la tocó al piano y la cantó. Se me salieron las lágrimas. Yo pensé que iba a un casting, pero no fue así: ahí mismo me ofreció el personaje. Él ya había decidido que yo sería el protagonista y me citó para conocerme, platicar y hacerme la propuesta.

Con la experiencia de tantos años dedicándome a esto, cuando escuché la canción pensé: “No puedo dejar que se me escape. Tengo que cantarla; tiene que formar parte de mi repertorio”. Es una canción bellísima y muy difícil vocalmente; además, tiene una narrativa súper teatral. Es una de esas piezas que dices: “No la puedo dejar ir”.

La canción narra todo el trayecto migratorio de Fabián: cómo salió huyendo de México porque los Zetas le cobraron derecho de piso en su restaurante; cómo tuvo que escapar, cruzar la frontera y enfrentar todo el proceso migratorio, además de la pandemia. Dice: “Venimos de las montañas y el desierto…”. Cuenta cómo llegamos a este nuevo país y queremos quedarnos. Es una canción hermosa y muy trágica, pero también tiene esperanza.

Estreno en México y el impacto social más allá de la pantalla.

 

DAN UREÑA

Es una historia que puede conmover tanto en Estados Unidos como en México. ¿Qué conversaciones esperas que detone a ambos lados de la frontera?

MAURICIO MARTÍNEZ

Son dos conversaciones muy importantes. La primera es que los paisanos que viven esta situación y vean la película se sientan vistos y bien representados, con respeto, amor y dignidad; que se sientan escuchados y acompañados.

Además, no se trata solamente de una película. Parte del elenco y la producción estamos trabajando con organizaciones de derechos humanos y de migrantes en todo Estados Unidos para crear una alianza y apoyar a las familias que están viviendo en carne propia lo mismo que los personajes.

Para mí también era un sueño traerla a México, porque originalmente solo se estrenaría en Estados Unidos y después llegaría a plataformas. Pude convencer a la producción y al director de presentarla aquí. Tenemos la enorme fortuna de haber sido seleccionados para un festival de cine en Guadalajara que se celebra en noviembre. Después llegará al resto del país, con premieres en Monterrey, mi tierra, y en la Ciudad de México, que fue mi casa durante quince años.

Por otro lado, esperamos que al público estadounidense de habla inglesa se le abran la mente y el corazón. Hay muchísima gente con influencia y ganas de ayudar que a veces no sabe cómo hacerlo, a quién apoyar o dónde aportar. Esta película puede mostrarle que hay personas migrantes, familias y organizaciones que necesitan su apoyo.

Pero, más allá de todo, está la empatía: que la gente se pregunte qué estamos haciendo, a quién estamos eligiendo para gobernarnos y crear las leyes, hacia dónde van nuestros impuestos y qué retórica estamos escuchando desde las posiciones más altas. Esto ya no es un juego.